domingo, 2 de marzo de 2008

Masculinidad o masculinidades?

Masculinidad o masculinidades?

Alfonso Hernández*
* Psicólogo, profesor de la Escuela Normal Superior de Especialidades e investigador del Centro de Estudios de Género (CEG) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

"Siempre me ha desagradado ser un hombre... incluso la expresión ‘¡Sé hombre!’ me agrede como algo insultante, injurioso. Quiere decir: Sé idiota, insensible, obediente, soldadesco, y deja de pensar. La Masculinidad... una mentira odiosa y castradora... que es por su propia naturaleza destructiva, emocionalmente perjudicial y socialmente dañina".
Paul Therox1

A pesar de que en la última década se ha hablado con más frecuencia de la masculinidad y por supuesto de la feminidad, es decir, del género, se hace necesario clarificar lo que en este artículo se entiende por género: es aquello que diferencia culturalmente a los sexos, es decir lo no biológico, sino aquellas prácticas socioculturales que distinguen a los individuos en masculino y femenino; ésto evitará la confusión de lo que se conoce como "hombría" (sexo biológico) y lo que se conoce como masculinidad (género) que es de carácter histórico, socialmente construido e incorporados ambos factores en forma individual por el sujeto.
Al hablar de lo masculino es indispensable hablar de lo femenino en el sentido histórico, ya que el movimiento feminista, ha influido de una manera sólida en el surgimiento de movimientos reivindicadores de la masculinidad, no en el sentido de movimientos de revancha, sino en el sentido de un aprendizaje, de revelarse a un modelo único de masculinidad impuesto por la ideología predominante y que tanto ha costado a los hombres en lo individual o agrupados en minorías, que han tratado de sacudirse dicho modelo sin renunciar a ser ellos mismos.
La masculinidad, como un estereotipo, va siempre unida a determinadas cualidades, sobre todo asociadas con la fuerza, la violencia, la agresividad y la idea de que es necesario estar probando y probándose continuamente que se "es hombre".
De aquí que generalmente se aborde al hombre partiendo de dicho estereotipo, sin embargo, hay nuevas aportaciones a la investigación de los hombres desde la perspectiva de lo masculino, a partir de características positivas.
¿...y las mujeres? Ellas empezaron mucho antes que los hombres a descubrir que no hay sólo una forma de ser ellas, que hay diferentes formar de ser mujer, mientras que los hombres nos quedábamos asidos, prácticamente "agarrados" a nuestro modelo de "ser hombre", hasta fechas recientes en que se ha admitido y se ha hecho respetar por otros hombres que también hay otras formas de "ser" de la masculinidad que son válidas, aunque no correspondan al modelo homofóbico predominante en la actualidad. Esto se ha aprendido en gran parte de los movimientos feministas, del feminismo y sus traspiés, y por supuesto de sus aciertos, entre otros, el de "atreverse" que es una característica muy asociada al género masculino, pero parece que las mujeres la tienen más presente a través de su vida.
Entre los investigadores se ha encontrado la dificultad, de que a pesar de que el mundo del hombre es el de la esfera pública, éste como sujeto individual no habla de sí, sino que habla de "los hombres", de los otros, y menos de sus sentimientos; otros, han encontrado que ahora el hombre
2 se ha animado a hablar de sí mismo y aún más: que se está revelando a ser ese "superhombre" que corresponde al modelo, (y por lo tanto deseado e inalcanzable) de "ser atractivo, fuerte, proveedor, propenso a la violencia y la agresividad, protector de las mujeres, el que todo lo sabe y todo lo puede"; ésto va de la mano con el concepto de hombre y de "poder" del que habla Foucault "que establece que donde existe el poder hay resistencia".3 En este caso se da no sólo de parte de las mujeres dicha resistencia al modelo patriarcal, sino de los propios hombres al ver que ya no es posible llenar un modelo tan difícil de asumir en la época actual en que la situación socioeconómica y política ha obligado a la transición en los roles de género asignados.
Pero vayamos a lo que es ser masculino hoy día. En este mundo cambiante se dice que el hombre está transformándose, y que actualmente no sólo se está en un momento de transición, sino en una verdadera crisis. Más aún, como lo dice K. Thompson: "la masculinidad no está en crisis , sino que la masculinidad podría no existir".
4
Pero, ¿cómo es que puede hacerse esta afirmación? Thompson lo plantea en el sentido de que "La masculinidad como algo monolítico (hombría) no existe: sólo hay masculinidades, muchos modos de ser hombre".5
Estos modos de ser hombre y por lo tanto de masculinidades nos llevan a concluir que además del modelo predominante "hay tantas formas masculinas de fracasar como formas masculinas de tener éxito".6
Dentro de estas formas de ser hombre se incluyen los grupos minoritarios que han surgido a últimas fechas, entre otros, los que pudieran llamarse profeministas, pero que las feministas prefieren llamar "masculinistas"; también los llamados "guerreros de fin de semana", los grupos de hombres gays; y por supuesto, los que proponen y mantienen el modelo predominante de la masculinidad tradicional (agresividad, fuerza, valentía, etc.).
El hecho de considerar o partir de que hay sólo una masculinidad en singular, nos impide generalmente darnos cuenta de la variedad y gran riqueza de la experiencia de la masculinidad, ya que cuando uno cae en esta posición de señalar que sólo hay una forma de masculinidad se corre el riesgo de volverse fundamentalista y por lo tanto, caer en la intolerancia. El hecho de juzgar que sólo hay una masculinidad y que ésta es la "correcta" nos dejaría a una gran cantidad de hombres, (por no decir a la mayoría) fuera de lo "correcto". Ya se ha visto, que juzgar al hombre o a la mujer desde esa forma maniquea nos lleva a formas de discriminación desde las más sutiles, hasta las más burdas y que van en contra de los derechos humanos (de hombres y de mujeres). Recuérdese el caso de algunos centros de diversión y de otro tipo, en los cuales no se permite la entrada a las personas por no llenar requisitos (gente "bien" o gente "bonita") de feminidad o masculinidad socialmente impuestos por los grupos hegemónicos, cayendo así en el campo del racismo y la intolerancia a los diferentes, llámense éstos: afeminados, gays, lesbianas, morenos, negros, etc. En fin, grupos minoritarios y no tan minoritarios como serían los pobres.
El caer en ese tipo de absolutismo, también nos lleva a pensar que entonces habría que considerar que efectivamente sí hay "masculinidades" pero tratadas desde un punto de vista axiológico, de lo que es correcto, "bueno" y de lo que es "malo"; por lo tanto para los grupos predominantes en tanto que detentan el poder habría sólo un tipo correcto y por lo tanto "bueno" de masculinidad; los otros, serían incorrectos y "malos", siendo que en la sociedad se dan infinidad de modelos.
Sin embargo y a pesar de que estamos en una sociedad patriarcal y homo/lesbofóbica en que el amplio abanico de la masculinidad se ve reducido a sólo una opción pública (la correcta) y a otras clandestinas y/o privadas o solamente aceptadas por minorías o pequeños grupos cerrados, tornan muy difícil la elección conciente de pertenecer a un grupo cuyo referente no sea el "correcto" el "normal" o el "bueno".
Como dice la periodista Cristiane Collange en su libro No es fácil ser hombre, "cuando sólo hay un modelo en el escaparate, la elección es muy sencilla",
7 ni siquiera parece opción, ya que no había más. Pero ahora se está viendo en los jóvenes y en algunos no tan jóvenes, que se están atreviendo a ser diferentes o negándose a ser como sus padres fueron –ya sea por elección propia o porque no había más opción– como en el caso de los hombres actualmente desempleados y que se ven "obligados" por la situación socioeconómica a realizar el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. O áquellos que ven "invadido" su campo de trabajo por las mujeres, que aumentan cada vez más los porcentajes de las obreras, las contadoras, etc., con la consecuencia económica de que en lugar de que las mujeres obtengan los mismos ingresos por el mismo trabajo, provocan aparentemente que dicho trabajo desempeñado por ellas se abarate. Así mismo, algunos hombres han desafiado a sus grupos familiares y sociales de referencia al asumir ciertas actividades que usualmente realiza la mujer, sobre todo en el ámbito de lo doméstico y en el cuidado de los hijos. Esto se observa en los jóvenes universitarios y otros pertenecientes a la clase media; sin embargo, si ésto se hace público en su grupo familiar o en otros grupos sociales como en el trabajo, por ejemplo, hay un efecto de represión; entre su grupo de iguales, es más aceptado este tipo de masculinidad. Esto lo plantea Rafael Ramírez mas claramente cuando habla de que "los encuentros entre los hombres están trabajados por el poder, la competencia y el conflicto potencial; por supuesto no se excluye la capacidad para establecer relaciones de compañerismo, cooperación, lealtad y afectividad, pero estas ocurren en el marco de las relaciones de poder y significa sobreponerlas al juego del poder. Desde la niñez uno aprende a darse a respetar, a responder a las agresiones y a defenderse tanto física como verbalmente; a demostrar invulnerabilidad, valor y control. Crecemos en un ambiente en el que se nos exige la afirmación constante de esos atributos definitorios de la masculinidad. Las exigencias de lo masculino son muchas, existen variaciones en la forma de demostrarlo, que dependen de la clase social, religión, grupo de edad, condición física y mental y de los grupos de referencia, como los grupos de trabajo, instituciones educativas, vecindario y grupos de pares".8
Algunos investigadores –entre ellos Bly–, hablan de una nueva masculinidad en que se busca lo "profundo masculino";
9 es decir, el hombre firme, más no duro, que acepte sus emociones, sentimientos y sufrimientos, que descubra esa riqueza emocional y esa intensidad espiritual que posee pero que no muestra, porque no se lo permite ni se le permite, por no corresponder al modelo masculino predominante.
Esta imagen de la masculinidad, unida a cualidades positivas que propone Bly y las propuestas por H. Kaje,
10 en que invitaba a los hombres a acudir a cosas distintas a su trabajo o actividad para apoyar su identidad personal y valorarse mejor a sí mismos, están apoyando ahora, a grupos que buscan una nueva identidad que los lleve al reencuentro de sí mismos.
Otros estudiosos de las masculinidades como Meade
11 sostienen que en este momento nos encontramos al término de un período histórico en que se está acabando el dominio establecido por el arquetipo del hombre-rey, (o como diría Elizabeth Badinter12 el hombre-divinidad), y que en este momento, propicio para la aparición de movimientos reivindicadores de lo masculino, se puede llegar a los excesos; es decir, a la formación de movimientos dogmáticos e ideológicos que recuerdan en alguna forma al movimiento feminista en sus albores, con aquellas consignas más de tipo mítico que real de "las mujeres sí, los hombres no".
Por último, ¿qué es lo que pretenden los movimientos reivindicatorios de las masculinidades actualmente?
No se pretende luchar "contra" las mujeres o el feminismo, ya que no se les ve como movimientos antagónicos, sino como grupos coincidentes en cuando menos dos puntos básicos: el de ampliar los conceptos de democracia y de igualdad, y en el objetivo de tratar de "construir una explicación teórica que les permita transformar sus vidas" de una forma menos dolorosa y desde la práctica en lo cotidiano, para forjarse una nueva identidad, que como hombres les impida seguir siendo opresores.

Notas
1. Thompson, Keith. Ser Hombre. Ed. Kairós. Barcelona, 1993. p. 25.
2. Kaufman, Michael. Hombres. Placer poder y cambio. CIPAF. Santo Domingo, 1989.
3. Ramírez, Rafael. Dime capitán. Ediciones Huracán. Puerto Rico, 1993. p. 128.
4. Thompson, Keith. Ibíd. p. 11.
5. Ibíd. p. 12.
6. Idem.
7. Collange, Christiane. No es fácil ser hombre. Sudamericana-Planeta. Argentina, 1986. p. 33.
8. Ramírez, Rafael. Idem.
9. Thompson, Keith. Ibíd. p. 13.
10. Ibíd. p. 19.
11. Ibíd. p. 20.
12. Badinter, E. ¿Existe el amor maternal? Paidos-Pomaire. Barcelona, 1981.

Bibliografía
BADINTER, Elizabeth. Y la identidad masculina. Alianza Editorial. Madrid, 1993.
__________, ¿Existe el amor maternal? Historia del amor maternal. Siglos xvii al xx. Paidos-Pomaire. Barcelona, 1981.
BLY, Robert. Hombres de hierro. Los retos de iniciación masculina del nuevo hombre. Planeta. México, 1992.
BOURDIEU, Pierre. "La domination masculine", en: Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 84. París, 1990.
COLLANGE, Christiane. No es fácil ser hombre. Sudamericana-Planeta. 1986.
GILMORE, David. Hacerse hombre. Concepciones culturales de la masculinidad. Paidós. Barcelona, 1994.
HERNÁNDEZ, Alfonso. "La masculinidad, ¿poder o dolor?", en: La Ventana, revista del Centro de Estudios de Genero de la Universidad de Guadalajara. Guadalajara, Méx.
KAUFMAN, Michael. Hombres. Placer, poder y cambio. CIPAF. Santo Domingo, 1989.
__________, "Men, feminism, and men’s contradictory experiences of power", en: Harry Brod y Michael Kaufman, Theorizing masculinities. Sage Publications. Londres, 1994.
KIMMEL, Michael. "La producción teórica sobre la masculinidad: nuevos aportes", en: Fin de siglo, Género y cambio civilizatorio. ISIS Internacional. Chile, 1992. [Ediciones Las Mujeres, núm. 17].
________, "Masculinity as homofobia: fear, shame and silence in the construction of gender identity", en: Manhood: the american quest. Harper Collins. New York, 1994.
RAMÍREZ, Rafael. Dime capitán. Ediciones Huracán. Puerto Rico, 1993.
THOMPSON, Keith. Ser Hombre. Kairós. Barcelona, 1993.

Anticoncepción y aborto, entrevista a Françoise Héritier

Dos mil años son nada

Antropóloga y feminista, la francesa Françoise Héritier habla de la anticoncepción y el aborto como la gran “palanca histórica” que podría cambiar la vida de las mujeres, signada desde hace casi un millón de años por la relación jerárquica con los varones. Con renovado optimismo, esta discípula de Lévi Strauss dice en el segundo tomo de Masculino/Femenino que disolver esa jerarquía es posible, aunque llevará miles de años.

Por Veronica Gago

La antropóloga francesa Françoise Héritier estuvo en Argentina para presentar su nuevo libro: Masculino/Femenino II (Fondo de Cultura Económica). Su primer tomo (editado hace diez años) tenía como subtítulo El pensamiento de la diferencia y marcaba una opción teórica; este nuevo trabajo postula además un programa político: Disolver la jerarquía. Especialista en simbología corporal, esta discípula del antropólogo Lévi Strauss había constatado que la jerarquía en la representación de la diferencia sexual proviene históricamente de que las mujeres pierden su sangre sin poder impedirlo mientras que los hombres lo hacen voluntariamente (o accidentalmente) en guerras o en actos consentidos. De allí, Héritier dio un paso más: se ocupó de las leyes de intercambios de mujeres como modo de apropiación masculina del cuerpo femenino y de su fecundidad y comprobó que la “valencia diferencial de los sexos” está en el origen mismo de lo social: las mujeres fueron desde siempre consideradas esenciales para la supervivencia del grupo. La necesidad de desposeerlas de su capacidad de procreación, repartírselas entre los hombres y confinarlas a unas tareas domésticas previamente desvalorizadas –dice la autora en este nuevo libro– se debe a que “para reproducirse como idéntico, el hombre está obligado a pasar por el cuerpo de una mujer”. Desestimando interpretaciones que hablan de la envidia de las mujeres por el pene, Héritier explica que el origen de la dominación de un sexo sobre otro está en el control de esa “inexplicable” capacidad femenina de concebir por sí misma lo idéntico –mujeres– y lo diferente –varones–. De modo que para disolver la jerarquía lo primero es reconocer que las mujeres tienen derecho a disponer de sí mismas y de sus cuerpos: para Héritier el derecho a la anticoncepción y al aborto son la gran “palanca histórica” para cambiar la vida y las representaciones de las mujeres.

Foto: Juana Ghersa

¿En qué se diferencia este nuevo Masculi-no/Femenino de su investigación anterior?

–El primer volumen era muy etnológico, fundado en mi trabajo previo sobre las cuestiones relativas al parentesco, la alianza y el incesto: fue allí donde comprobé las constantes estremecedoras que significaban una inferioridad casi natural de las mujeres, incluso dentro del lenguaje. Entonces traté de entender de dónde venían esas representaciones universales que no tenían a las mujeres como sujetos de derecho, es decir, como seres libres de disponer de sí mismas y de su cuerpo y libres de acceder a los estudios y las funciones que eran propias de los hombres. El primer volumen describía más bien una situación y dejaba cierta sensación de desesperanza porque trataba de demostrar cómo esas cosas estaban anudadas desde los orígenes de la humanidad pensante, no por cuestiones biológicas, sino a partir de la reflexión que se hacía de ciertas observaciones. Pero luego comprendí que hubo en las últimas décadas acontecimientos mayores que abren la posibilidad de una igualdad, aun si no es para hoy mismo. Me refiero fundamentalmente al derecho oficial a la anticoncepción y al derecho al aborto, capaces de hacer cambiar el modelo de relaciones entre los sexos que llamamos arcaico en tanto modelo jerárquico y raíz misma de todas las discriminaciones y racismos. Si logramos cambiar el paradigma, se trataría de una revolución que implica el trabajo conjunto de varones y mujeres, y que puede llevar unos dos mil años, porque el modelo se construyó en alrededor de 750 mil años. ¡Si en dos mil podemos demolerlo es una gran cosa!

No suena muy optimista...

–Es porque las resistencias son muy fuertes y el modelo se transmite solo: cuando lo vivimos no lo pensamos y lo transmitimos a nuestros hijos desde que nacen. Por ejemplo, en una de las comunidades africanas que estudié pero que sirve para entender un modo universal, si el bebé varón lloraba había que acudir inmediatamente a atenderlo y, en cambio, si una bebé mujer lloraba el trato era otro. Esto supone que el enojo de un varón recién nacido es así por naturaleza: él es impaciente y hay que satisfacer rápidamente su demanda, mientras que una chica tiene que aprender a ser paciente la vida entera y hay que enseñárselo desde que nace. Esto crea dos tipos de individuos: los varones que piensan que es natural que se satisfagan sus deseos inmediatamente y las mujeres que están condenadas a la frustración. Además, otro problema que tienen las resistencias es que no podemos confiar en pedirles a los varones –en un espacio de dos o tres décadas– que renuncien a todos los privilegios que ellos consideran que les son naturalmente concedidos. Esto quiere decir que es necesaria una reflexión política común, especialmente al nivel de la educación, para descubir juntos cuáles son las ventajas para ambos sexos de la igualdad.

¿Cuál es la importancia de que “todo hombre tiene que pasar por el cuerpo de una mujer” para la instalación de la jerarquía sexual?

–Esto significa una cosa muy simple y es que los hombres no tienen la capacidad de parir. Incluso ahora mismo hay investigaciones médicas para ver en qué medida los hombres podrían gestar o estar embarazados. Eso sólo podría hacerse utilizando muchos medicamentos contra el rechazo, me refiero a un rechazo como el que produce el organismo ante un órgano implantado. Y esto sólo puede hacerse en tejidos en los que sería sumamente molesto, por ejemplo en los testículos y en el peritoneo. Es decir que incluso ahora la gestación para hombres es difícil. La idea es que la humanidad a lo largo de la historia se hace preguntas acerca de lo que ve y no tiene otra manera de responderse que por medio de su cerebro y sus sentidos. Cuando intenta dar respuestas racionales a situaciones que no son comprensibles y que parecen injustas lo hace a través de mitos. Hay muchos mitos que intentan explicar el misterio de que las mujeres puedan tener no solamente niñas sino también hijos varones. Porque gestar una hija es hacer lo mismo que una. La cuestión es que se ve claramente que lo mismo puede salir de lo mismo. Lo que se pregunta la humanidad es cómo hacen las mujeres para hacer lo diferente, lo que no se les parece. La respuesta histórica que se le dio a esta pregunta es que no es porque las mujeres sean todopoderosas que hacen seres distintos, sino que se debe a que los hombres ponen a los niños en ellas. Es una teoría que toma diferentes formas según las sociedades, pero siempre implica que es el semen el que aporta los hijos sexuados. Aun cuando el cuerpo femenino aporta su contribución para la gestación, el “plantado” viene de los hombres. Esta es la razón conceptual, compartida por ambos sexos, por la cual las mujeres fueron consideradas como un recurso de altísimo valor. De allí la preocupación de procurar que los hombres las tuvieran y conservaran para tener hijos varones. El resultado es toda una serie de reglas universales que suponen que los varones tenían ya autoridad sobre el cuerpo de las mujeres, de sus propias hijas y de sus hermanas.

De allí las reglas de parentesco...

–La prohibición del incesto los obliga a no conservar a las mujeres para ellos y sus grupos consanguíneos porque podría llegar a darse el caso de que carecieran de mujeres y el grupo mismo desapareciera. Más valía hacer vínculos con otros grupos consanguíneos a través del intercambio de mujeres. Esto es lo que llamamos exogamia. Si esto se redobla a través de lazos jurídicos y lo llamamos matrimonio y repartición sexuada de tareas, obtenemos lo que está en la base de la sociedad: que las mujeres son este material de reproducción, además de material sexual y laboral, y que por tanto hay que confinarlas a esos ámbitos. Por esto, en la mayor parte del mundo, hay aún tres grandes privaciones para el género femenino. No hablo en cantidad de personas, sino que me refiero al número de sociedades. Primero, la privación de la libertad, sobre el propio cuerpo femenino. En la mayoría de las sociedades las mujeres no pueden decidir si van a tener hijos o no y cuándo, y cuando están embarazadas son forzadas a llegar a término. La segunda privación es al acceso al saber y la enseñanza, para obtener la sumisión y, muchas veces, la adhesión completa de las mujeres a esa situación de sometimiento. La privación al acceso al saber está presente en la mayor parte del mundo, aun cuando las estadísticas de la Unesco nos muestran que las chicas acceden a la escuela: hay que tener en cuenta que esas estadísticas hablan de la entrada pero no de la salida. Una tercera gran privación es la del acceso a funciones de autoridad, sean políticas, económicas o religiosas. Por eso, más allá del resultado, le doy importancia a la candidatura de Ségolène Royal y a que haya sido relativamente respetada. Porque ese techo de cristal existe siempre en el mundo político, empresarial y universitario para las carreras femeninas.

Usted, a diferencia de ciertas posiciones extendidas en el debate europeo, dice que la prostitución no es un trabajo. ¿Por qué?

–Para mí éste es un debate crucial. Hablé recién de la satisfacción inmediata de las necesidades esenciales que se les ha dado a los varones desde niños y que los habitúa desde siempre a tener sus pulsiones satisfechas al instante. Esto lo comentaba a propósito de cuando tienen hambre, pero lo mismo sucede en el plano sexual. Las leyes sociales hacen que no sea tan fácil para un hombre tirársele encima a cualquier mujer, porque las mujeres siempre pertenecen a un padre, a un hermano, a un marido e incluso a un hijo varón. Esas mujeres están protegidas por hombres y por eso el crimen del adulterio o la violación es considerado generalmente como un ataque al honor de esos hombres que rodean a la mujer. Aquí verdaderamente estamos en el origen de las diferencias entre dos tipos de mujeres. Una, con quien un hombre se ha casado para tener hijos y otra que brinda a cambio de dinero placer sexual. Y pagar en este segundo caso sería no tanto pagarle a esa mujer, sino a su entorno: al proxeneta y las mafias de la prostitución. Para mí es evidente que las mujeres que están en situación de prostitución son la respuesta a la fuerte demanda masculina. Esta respuesta es tal que a los Estados y a los individuos en general les parece normal que haya cuerpos a su disposición. Por esa razón no puedo ni quiero pensar que la prostitución es un intercambio libremente consentido. Lo que hay que cambiar de fondo es la idea de que la pulsión sexual masculina es tan irreprimible y tan lícita que inmediatamente hay que satisfacerla y que, por tanto, hacen falta cuerpos para esto.


sábado, 23 de febrero de 2008

Lucha por el Aborto Legal

El 23 de febrero de 2008, cumpliéndose 5 años de la injusta detención de Romina Tejerina, se realizó una jornada de difusión en la que se hizo la primera presentación pública de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.
Pueden ver fotos haciendo clik Aqui
De paso les dejamos para leer el siguiente asrtículo sobre Romina:

LA MACULADA CONCEPCIÓN DE ROMINA


escribe Alfredo Grande

Manchada. Viciada. Ensuciada. Arrastrada. Así fue la concepción de Romina. Concebida con todos los pecados. Maldito sea su vientre. Maldita su simiente. Abandonada desde siempre por aquellos que debieron cuidarla. Ensayando para que la blancura de un guardapolvo disimulara la negrura de su panza cada vez mas hinchada. Sin espejos donde mirarse. Sin ecos que al menos escucharan el rebote de su voz. La condición de mujer violada no podía dar paso a desear la condición de madre. Pero Romina nunca tuvo opción, ni elección. Apenas someterse a la sexualidad violenta y cruel de un orden patriarcal para el cual los placeres son de los varones y los deberes de las mujeres. Orden patriarcal que organiza una sexualidad represora, ante la cual los poderes terrenales y algunos celestiales otorgan todo tipo de puntos finales, obediencias debidas e indultos. Además, de generación en generación. Porque Romina no es una voluntad individual, no es una singularidad deseante que se abrió paso en el despotismo sádico de un capricho. El horror ante lo siniestro que crecía dentro de ella, el horror que se agigantaba mes a mes, el horror de una culpa indecible que no admitía confesión de parte, aniquiló, sin prisa y sin pausa, todo intento de pensamiento y de sentimiento propio. Exceptuando aquel que permitiera vislumbrar en algún momento la liberación de la de las cadenas de una maternidad violentada. Ninguna mujer se hace madre porque su útero crezca. Romina fue violada en cuerpo y alma. Y fue violada por todas las formas sociales y culturales que no solamente toleran, sino que exigen el sacrificio de las niñas y las adolescentes en los altares de la carroña patriarcal. No hay que olvidar que la derecha castiga aquello que propicia. No hay educación sexual, no hay entrega de anticonceptivos, ni de preservativos, no hay escucha y comprensión para la ansiedad y el temor que produce la aparición del deseo. El único camino que se permite transitar es el de la represión absoluta del instinto. Tolerando tan solo que sea pintado con los colores de la culpa, la vergüenza, el temor. Esperando con tenue rebeldía o absoluta resignación, que el castigo llegue una y otra vez, con diferentes formas, con los mismos resultados. Si la sexualidad de la mujer se organiza como sexualidad para el otro, no habrá derecho al propio cuidado, no habrá derecho al propio placer. Pero la hipocresía social no tiene espejo donde mirarse. Penalizar el aborto, aunque el 40% de los embarazos terminen de esa manera. El delito de abortar es una señal para todos y cada uno que la sexualidad por fuera de la cínica legalidad burguesa que se llama matrimonio, constituye un crimen de lesa corporalidad. La simultanea prohibición de la educación sexual y el aborto tiene como resultado que el aborto se siga haciendo, y cada vez mas, pero en peores condiciones. Los ojos no ven, pero el corazón sigue sintiendo. Romina no tuvo ninguna instancia para dar cuenta de su rechazo al producto no querido de una relación odiada. Porque la mujer solo puede fantasear la placentera fantasía de un bebe, cuando la fantasía de un padre es también placentera. Padre real, padre simbólico, padre de la protección, padre del amor. En Romina la carencia mas absoluta de un padre para su hijo, de cualquier padre pero al menos uno, pulverizó todo anhelo, todo deseo para el encuentro con su bebé. Y en la pérdida profunda, aunque temporaria, de sus facultades racionales, comete el mas horrible de los actos. Porque no había bebé sino recuerdo, o incluso percepción actual de aquel que ultrajara su vida. El hijo del diablo. Hijo que debe morir para que el recuerdo de su violenta concepción no se prolongue en una temporalidad infernal. Si del polvo vienes y al polvo volverás, también si del horror vienes, al horror volverás. Matar al bebé es el peor de los abortos. El mas tardío, el mas cruel, el mas desgarrador. Pero el único que la cultura represora habilitó en Romina. Entre inodoros y lavabos. En la espantosa soledad de su locura. En lo segundos en que podemos ser y sentir como Romina, un aire helado nos congela el alma. Un dictamen inquisitorial con el disfraz de pericia psiquiátrica le da el certificado de calidad a la cultura del patriarca. Romina, la de la maculada concepción, es asesina.- Con seguridad, asesina por naturaleza. Por lo tanto severo castigo para ella. Solamente para ella. Todos los actores principales y secundarios de la tragedia pasarán sin pena ni gloria, y mucho menos con prisión. La mala, muy mala, muy asesina, es Romina. A la que abandonamos para que matara lo que ya antes la había matado a ella. Aunque de la muerte de Romina , muerta en vida, nadie se hará cargo. Ave Romina impurísima. Maldita tu eres entre todas las mujeres. Especialmente entre las burguesas mujeres que pagan por sus abortos. Y los burgueses hombres que seguirán embarazando y contagiando a las chinitas, las negritas, las putitas. En una tierra sin justicia, menos justicia aún habrá para Romina. Castigada por 14 años y mas también por su maculada concepción.


sábado, 15 de diciembre de 2007

Poliamor




Bandera reinvindictiva del Poliamor


Ser feliz por saber que nuestra pareja ama a otra persona es el postulado máximo de una tendencia de relaciones amorosas que comienza a tomar auge en México, el poliamor. Este concepto defiende la posibilidad de amar a varias personas al mismo tiempo; establecer relaciones afectivas y/o sexuales con ellas, se tenga o no otras parejas; el manejo de los celos y la comunicación, ya que es válido hablar de todas las relaciones que se entablan con los otros.

En el poliamor "encuentras diferentes cosas de personas distintas, es un complemento, de ahí parte su principio", señaló la sexóloga Paulina Millán. Consideró que esta tendencia ha superado a la poligamia y los swingers porque se basa verdaderamente en sentir amor por otros. "Los swingers se van más por la parte sexual, por las fantasías, no por lo emocional; en la poligamia tradicional hay restricciones para una de las dos partes, generalmente hacia la mujer. Es unilateral".

Destacó que la máxima aspiración del poliamor es experimentar la comprensión, que es lo opuesto a los celos.

En tanto, el fundador del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), Juan Luis Alvarez Gayou, sentenció que el poliamor "cuestiona la estructura social de que la familia es la base de la sociedad; las estadísticas demuestran que la monogamia no funciona. En este concepto no se le pone el cuerno a la pareja, eso lo que hacen los demás, no los poliamor".

Esa institución realizó recientemente una encuesta entre mexicanos con pareja, con un promedio de edad no mayor de 40 años, en la que los resultados preliminares demuestran que 66 por ciento de los hombres y 27 de las mujeres han sido infieles.

El especialista advirtió que otro de los planteamientos del poliamor es que "no es posible que un ser humano cumpla al cien por cien las expectativas del otro". Indicó que en una relación poliamorosa existe "lo que le hace falta a las parejas tradicionales", la comunicación entre sus integrantes. Dijo que, producto de esa interrelación, los que viven el concepto "manejan mucho más alegría por la comunicación y comunión que existe entre ellos".

Por su parte Enrique Gurría, filósofo y docente por la UNAM, argumentó que esta forma de amor plantea que uno de sus grados más ambiciosos es que se ame a dos personas simultáneamente y que éstas se amen entre sí.

Manejo de los celos

Alvarez Gayou mencionó que las personas poliamorosas deben aprender a manejar sus celos. "Estos se manejan cuando en lugar de actuarlos eres capaz de verbalizarlos; esto es, hay gente que siente celos y persigue, hostiga, reclama y hasta mata, eso es actuar los celos; por el contrario, cuando se habla con la pareja y se expresa el sentir, eso es verbalizarlos".

Adriana, quien vive el poliamor, declaró que las mujeres que salen con su pareja primaria preferirían que él no les contara sus experiencias con ellas. "Se sacan de onda, como que preferirían que no se los dijera". Agregó que para ella tanto la monogamia como la monosexualidad "conducen a la monotonía".

Mientras, Julián, pareja de Adriana, señaló que desde que conoció el poliamor y se asumió como tal, vive de una forma más liberada y tranquilizante, ya que anteriormente lo abordaban los sentimientos de culpa.

"Esto del poliamor es como ser padre de familia: cuando nace tu primer hijo lo cuidas y amas desmedidamente. ¿Qué pasa cuando nace el segundo? No dejas de amar al primero, al contrario, empiezas a amarlo también. Ese es el mejor ejemplo de la capacidad de amar que tenemos los seres humanos", subrayó Julián.

Finalmente Juan Luis Alvarez Gayou estableció: "El poliamor es comunicación, control de celos, amor, espiritualidad y sexualidad; mientras que la poligamia tradicional es engaño, unilateralismo y engloba en muchos casos sólo el ámbito sexual".

lunes, 10 de diciembre de 2007

Poliamor: Una tarde de fridos y fridas con joven y jóvena zapatistas




Tarde de intercambios desde abajo y a la izquierda...
Podrán mostrarle al Ste Marcos estas fotos??

viernes, 30 de noviembre de 2007

Noche de CUERPOS REBELDES

Actividad realizada el Viernes 30 de noviembre de 2007

NOCHE DE CUERPOS REBELDES


21hs(puntual) teatro a la gorra y debate:
Medea Fragmentada
Directora: Clodet


Musica en vivo: Leila Curi
(vocalista de "La Guzman")

Centro Cultural América Libre - San Msrtín y XX de septiembre - Mar del Plata

Organiza: Frida - Colectivo de Lucha Antipatriarcal


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PRESENTACIÓN – Por Pachi

En una sociedad donde pareciera que sólo podemos poner el cuerpo para que éste sea mercantilizado, domesticado, invisibilizado, discriminado, o criminalizado, nosotras y nosotros, desde FRIDA Colectivo de Lucha Antipatriarcal, hemos decidido poner nuestro cuerpo individual, pero también nuestro cuerpo colectivo, para enfrentar no sólo al opresor y opresora externo, al Estado, al cura, al milico y al patrón; sino también para enfrentar al opresor y opresora que hemos internalizado.

Poniendo el cuerpo hemos decidido enfrentar y transformar este sistema capitalista perverso y esta sociedad patriarcal, jerárquica y heteronormativa que coloca a una gran parte de la humanidad en desventaja – desventaja que incluso se paga con la muerte-. El patriarcado es ley, determina lo que queda adentro – un adentro con jerarquías- y lo que queda afuera, qué es lo normal, y qué lo anormal, lo verdadero y lo falso.

Sociedad patriarcal y capitalista que nos dice, a lo largo de siglos, cuál es nuestro rol en la sociedad, cómo tenemos que ser, si debemos desear o no y cómo, cómo debemos sentir, movernos, vestirnos, actuar nuestros gustos y preferencias, a qué debemos jugar, cómo debe ser nuestro cuerpo, etc.

Es decir, no sólo nos dice cómo ser, sino cómo no ser, nos niega otro montón de posibilidades de ser, sentir, actuar y desear.

Por eso, poniendo el cuerpo hemos decidido transformar lo personal en político, transformar este sistema excluyente y opresor, pero también autotransformarnos individual y colectivamente. Hemos decidido enfrentarnos y vencer nuestras propias miserias, contradicciones, miedos, vergüenzas, limitaciones, errores, egoísmos, facilismos y conformismos.

Hemos decidido poner en evidencia que también en las prácticas cotidianas y en otros aspectos importantes de nuestras vidas, se ejerce opresión, violencia, desigualdad, alienación, explotación, autoritarismos e injusticias, y que nosotras y nosotros no queremos padecerlas ni reproducirlas.

Hemos elegido dudar de lo que se nos presenta como “natural”, hemos decidido criticar y criticarnos, entendiendo la importancia de tener una coherencia entre el discurso emancipador y las prácticas cotidianas.

El deseo es subversivo. El deseo castrado, reprimido, aplastado, deformado, es el espacio de la domesticación, de la obediencia, de la dominación. En cambio, cuando el deseo es afrontado, es corporizado, es concretizado, cuando exige derechos, es un espacio de creación y resistencias, de libertad y celebración.

Por eso deseamos y elegimos construir una sociedad sin explotación, y sin opresiones de ningún tipo, en donde los cuerpos no signifiquen más que lo que esos cuerpos quieran significar.

Donde el placer no sea pecado, ni sea exclusivo para unos pocos y pocas. Donde nuestros cuerpos no sean mercancías, ni invisibles, ni olvidables.

En donde poner el cuerpo, sea sólo para el placer, para el abrazo, para la caricia, para jugar… y no para morir de hambre, para la discriminación, el frío, la soledad, la tortura, la cárcel, para pedir monedas en la calle, para enfrentar una guerra, un genocidio, para ser abusada/o por un cura, golpeada/o por un padre, por un marido, por la policía.

Donde poner el cuerpo sea para parir (si es que quiero), y no para morir por un aborto clandestino; o por el SIDA y la falta de medicamentos; o por ser violada o violado.

Donde poner el cuerpo signifique construir en conjunto, responsabilidad hacia otros cuerpos, y no puro individualismo aterrado, ni hedonista.

Donde mi cuerpo sea deseado (y no sólo desde lo erótico) por ser mujer, hombre, travesti, transexual, gay, lesbiana, intersex, negro, pobre, mestizo, indígena, viejo, “discapacitado”.

Hemos decidido intentar construir en nuestro presente el futuro que deseamos, entendiendo que de “muchas revoluciones se hace el camino de La Revolución”. En donde la música la hagamos entre todos y todas, pero que cada cual la baile como quiera, a su ritmo, en su estilo…..

Y vos ¿ya decidiste?