martes, 22 de julio de 2008

De que hablamos cuando mencionamos al patriarcado???’ (texto de construcción colectiva)

PRIMEROS ACERCAMIENTOS

El patriarcado es un modo particular de legitimación de la dominación de unxs sobre otrxs. Se centra en un binarismo que consolida la distancia jerárquica con un otro “marcado” como diferente y portador de alguna inferioridad de base.

Funciona como el racismo, imponiendo jerarquías en el prestigio social y en la apropiación de poder, disponibles a priori para la persona según una especie de “concenso” previo. Estas competencias bien delimitadas, están basadas mayoritariamente en categorías de tinte “biologicista”, las cuales pretenden mantenerse de modo inconmovible, evitando un cambio socio-cultural de importancia.

El patriarcado puede pensarse como una especie de paradigma socio-vincular que sirve de marco legitimador para negar las vivencias cotidianas de malestar que producen en su despliegue los distintos estereotipos sexistas.

Su profunda inserción cultural lleva a que determine una buena parte de las interacciones espontáneas y los vínculos sostenidos que emprendemos con todo tipo de personas: “Jefe, ¿a cuanto el kilo de asado?”(él solo compra la carne para el asado, la verdura que la compren las mujeres...). O también, cuando un nene llora o está dolido se le dice: no seas nena o no seas maricón muchas veces sin intención conciente de atacar al sexo masculino ni a los homosexuales.

El “machismo” como corriente cultural (o representación social) deriva del patriarcado. Éste es un “entramado” con múltiples planos de proyección, mientras que el machismo es uno de sus emergentes sociales observables. Por ejemplo: el Estado interviniendo en la realidad social de modo absolutista y prepotente, actúa con una lógica patriarcal.

En realidad el patriarcado consiste en una serie de normas performativas (no escritas en papel sino inscriptas en la subjetividad de las personas , es decir en actos repetidos en el tiempo, que marcan cómo deben ser las relaciones entre hombres y mujeres: los dos géneros que dan cuenta de los dos únicos cuerpos posibles ... deseables...Ese binarismo excluye una amplísima gama de modalidades personales y divergentes tanto en los cuerpos como en las identidades que los habitan.

Los presupuestos incluyen relaciones de jerarquía y roles esperados en las relaciones entre varones y mujeres.

Además de incentivar una relación de poder de hombres sobre mujeres, la lógica patriarcal y hetero- normativa, excluye a otras identidades personales posibles, convirtiéndolas en anomalías sospechosas...

Pero también, el patriarcado posee implicancias económicas concretas, en cuanto a la posesión de bienes: la figura jerarquizada del varón poseedor, proveedor y/o administrador de los bienes familiares, por ejemplo. De esta forma, además de poseer una jerarquía mayor en los vínculos, se espera que los varones sean capaces de plasmar dicha “superioridad” en el terreno económico, materializando la ya mencionada asimetría simbólica que se juega en los vínculos.

Esto determina que, a nivel imaginario, el patriarca es EL poseedor de todo y de todos (recuerden incluso la importancia que le dan al Padre algunas corrientes teóricas, nombrándolo garante del orden simbólico a ser asimilado por las/los niñas/os en el contexto de la familia heteropatriarcal, las que pueden verse como visiones teóricas pro- patriarcales).

El patriarcado no sólo oprime a las mujeres, niño/as (como elementos subordinados de los vínculos) y a los cuerpos e identidades minorizadas (como anomalías negadas en su singularidad, como Gays, lesbianas, Travestís, Transexuales, Intersex y otras que ya existen y todavía no conocemos.). Además oprime a los propios varones hetero, los que son interpelados constantemente a través de los estereotipos sexistas, incitándolos a encarnar la norma rígida propia de lo instituido. El varón está coaccionado, debe amoldarse, si quiere ser un varón reconocido socialmente como tal. Así, si un varón quiere los privilegios patriarcales tiene que subordinarse y obedecer la norma. En nuestras sociedades, esto es visto como una sumisión necesaria para pertenecer. En caso contrario será considerado como uno que no es un igual, una suerte de categoría inferior de varón. Un otro agrupable junto a los demás otros, aquellos que nunca ejercen el poder patriarcal. Frecuentemente el varón cree que su condición de poseedor está amenazada, cuando pierde su rol de proveedor principal. Esta situación puede desencadenarle estados de depresivos y/o de gran irritabilidad. Es comprensible, ya que sienten que perdieron algo, al ser cuestionados por los mandatos patriarcales..

EL PATRIARCADO ES ANTERIOR AL CAPITALISMO...

Reconstruyendo el relato histórico acerca de la organización social de los humanos en épocas prehistóricas se propone el comienzo del patriarcado alrededor del inicio del periodo histórico, pero manteniendo algunas características del matriarcado durante algún tiempo hasta la instalación de las religiones judía-cristiana e islámica.

En Europa, con la difusión del sistema social conocido como feudalismo, el patriarcado se consolida de forma decisiva, ya que tanto el poder feudal como la iglesia católica adquieren gran capacidad para intervenir en la organización comunitaria (los siervos vivían en los feudos, “protegidos” por los señores; y todos los habitantes de una comunidad, aldea o villorio eran considerados de modo “natural”, como miembros de la diócesis de alguna parroquia, monasterio o convento). Tanto el poder del señor feudal, como la autoridad “divina” propia de aquella organización eclesiástica, determinaban relaciones de subordinación para el sujeto: campesinos y campesinas medievales, que reforzaban los tics propios del patriarcado de los llamados Pueblos Antiguos Europeos.

El patriarcado se ve convalidado desde las nuevas concentraciones de la autoridad social. Ellas a su vez encuentran en el patriarcado una sólida fuente para su propia autoridad. Esto se debe a que la autoridad inquebrantable que ejercían frente a las personas del “populus” era análoga a la autoridad patriarcal de los varones reconocidos socialmente en la comunidad como cabeza de una o varias familias. Asi es como vemos al patriarcado consolidado de modo dominante en Europa a lo largo de todo ese macro período histórico conocido como Edad Media.

¿ES POSIBLE SOSTENER EL CAPITALISMO SIN LA DOMINACIÓN PATRIARCAL?

Es cierto que el Patriarcado y el Capitalismo poseen orígenes y características que los diferencian entre si , aunque en la realidad histórico-social despliegan su acción de forma complementaria. Las determinaciones económicas interactúan de forma compleja con los mandatos socio-culturales En el sentido de su funcionamiento combinado, podemos decir que el patriarcado es una pieza clave en las relaciones de dominación, ya que hace posible viabilizar la explotación y la exclusión, fenómenos cabales del capitalismo. Así es como el capitalismo, en su desarrollo, encontró uno de sus puntales en el patriarcado. El sostenimiento del patriarcado, es utilizado por el sistema capitalista como herramienta de legitimación, en las relaciones sociales que promueve o permite. Todo esto se regula también a través de la acción del Estado, organismo de clase encargado del disciplinamiento de las voluntades y la contención de las “Crisis”, nunca consideradas como estructurales.

El patriarcado funciona también como representante cultural del capitalismo, mucho más popular que las corrientes neo-liberales (no libertarias, claro).Ambos sistemas actúan desde una lógica de las asimetrías, en una relación mutuamente especular. Ambos sostienen la figura del GRAN poseedor/acaparador: los grupos económicos poseedores del capital y de los medios de producción . Del mismo modo, el patriarca es el varón poseedor de las decisiones sobre los bienes familiares y, según el sentido común, es una referencia ineludible para los demás.

Patriarcado y Capitalismo están en una relación de conveniencia reciproca. El capitalismo sostiene relaciones de explotación y de apropiación desigual de los recursos necesarios para la vida. El patriarcado jerarquiza la posición de poder del varón heterosexual, relegando a lugares secundarios a mujeres, niñas/os, ancianos y otras identidades psico-personales.

Estas relaciones de asimetría vivenciadas en los vínculos personales, preparan y legitiman las desigualdades sociales-económicas fundantes del capitalismo. El patriarcado promueve así una nueva división de clases: la clase de los patriarcas y la clase de sus dominados, siendo ambos términos igualmente víctimas, en el sentido de que la actuación de estos roles lleva implícita la naturalización de la desigualdad y la opresión, contra las posibilidades de reconocer su existencia.

El obrero explotado en su empleo, regresará a su hogar y pretenderá adueñarse de la situación, como buen patriarca poseedor, reeditando la violencia de la que fue objeto anteriormente, al tiempo que la invisibiliza, a costa del malestar generado en otros y otras.

Como escribe Eduardo Galeano[i]:

“El admirable sistema que programa la computadora, que alarma al banquero, que alerta al Embajador, que cena con el General, que emplaza al Presidente, que intima al Ministro, que amenaza al Director General, que humilla al Gerente, que grita al Jefe, que prepotea al empleado, que desprecia al obrero, que maltrata a la mujer, que golpea al hijo, que patea al perro.”

La mujer, en su rol de madre reproductora de la fuerza de trabajo, no sólo cumple esta función criando hijos y alimentando al marido, también tiende a naturalizar su propia situación relegada y violentada, contribuyendo a difundir el patriarcado en su entorno más inmediato, el núcleo familiar que ha formado. Pero además, la mujer no sólo sufre el patriarcado sino que también sufre el capitalismo. Existe una doble opresión: no sólo trabaja por salarios de miseria y situaciones variadas de explotación laboral al igual que el hombre, sino que cuando llega a su casa atiende a lxs hijxs, lava los platos, limpia los pisos sin remuneración y en muchos casos se expone al maltrato físico y psíquico por parte de los varones de la casa.

El patriarcado posee sus propios mecanismos de reproducción, que por su íntima conexión con el capitalismo, constituyen un apoyo legitimador para este. Entonces el patriarcado les es funcional a las clases dominantes, las que por definición son reaccionarias; y buena ganancia que sacan de lo más conservador del “sentido común”, siempre reproductivo y enemigo de las innovaciones y los cambios, aunque sean necesarios para la mejora en la vida de las personas.

¿EN QUE MECANISMOS SE SOSTIENE SOCIALMENTE EL PATRIARCADO?

La respuesta a esta pregunta ya se fue perfilando: Cotidianamente desde que nacemos se reciben estímulos legitimadores para desarrollar actitudes pro-machistas, clásica expresión del patriarcado. Esta es una de las facetas principales de nuestra adecuación personal a la cultura funcional a la dominación: la Cultura Represora.

Althusser [ii] desarrolla el concepto de los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE) como instituciones de la sociedad donde se produce la homogenización de los individuos a la subjetividad normativa, asociada tradicionalmente al patriarcado, siendo así funcional a la dominación requerida por el macrosistema social. Esto se debe a que la lógica interna del funcionamiento de estas instituciones (y por ende las conductas y comunicaciones emprendidas en su interior) se encuentran adecuadas a las categorías ordenadoras de realidad que al sistema capitalista le interesa reproducir .

Algunos AIE como para tener en cuenta son: familia, escuela, diversas agencias del estado, etc.

En estos lugares, es donde se espera que uno se comporte dócilmente dentro del modo ya estipulado por lo instituido. La diversidad, que es vista como “desviación”, es detectada y aún sancionada. Son lugares donde el individuo es observado de forma continua y puede ser interpelado cada vez que es necesario, en pos de su “adecuación” social. Por ejemplo, en las escuelas cuando un niño o niña no cumple con los roles asignados esperados para su género, los padres serán advertidos por las autoridades y en algún caso el niño o niña será atendido en el gabinete psicológico.

Los AIE o las principales instituciones sociales, son las garantes de la reproducción del sistema social, que se pretende conservar inalterado. Las desviaciones personales dentro de las instituciones, el alejamiento radical de algunos, con respecto a la inercia normativa de la cultura represora, son consideradas un peligro por el campo del poder, ya que contienen un potencial de disidencia que se intenta anular. .[iii] Así observamos cotidianamente un sólido maridaje entre el sostenimiento de la dominación capitalista y la vigencia del “sentido común” auto-alienante de las vivencias y deseos personales

Y SIN EMBARGO SE MUEVE

La cuestión no se acaba con lo anterior. El patriarcado, como el capitalismo no es un sistema abstracto y estático, sino que varía reaccionando a las diferentes fuerzas contrahegemónicas que le hacen frente. Así, como el capitalismo no es igual ni en tiempo ni en espacio: es distinto por ejemplo el neoliberalismo del estado de bienestar, el patriarcado no es el patriarcado de principio del siglo XX y a su vez, se expresa de forma diferente en la actualidad según cada sociedad. Por ejemplo, hay países como en Holanda que penalizan la homofobia con prisión, países en los que no hay leyes que hagan referencia a la homosexualidad y países que sancionan a los homosexuales con prisión y en algunos casos no ser heterosexual implica hasta la pena de muerte como en el caso de Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico.

Los imperativos machistas son interiorizados por el varón, a través de sus pares. Son otros hombres los que constantemente evalúan el grado de virilidad de cada varón. Los medios de comunicación mediante la hiper- atomización de identidades a las cuales apelar para vender, retroalimentan los estereotipos machistas (El caso de AXE es impecable).

Pero esto es un indicio de algo más complejo: el poder ya no funciona exclusivamente desde la prohibición (Si bien dentro de las normativas siempre hay comportamientos impugnados) sino desde el deseo.

Las relaciones de género actuales parecen una parodia de la liberación sexual de los 60-70. de un sexo escondido que prometía la liberación de los cuerpos, estamos ante un sexo represor que no prohíbe sino que dicta el “COMO SE DEBE TENER SEXO”. Como dijo un poeta “lo que fue hermoso será horrible después”. Los que no acaten las formas correctas o estén en desacuerdo, pueden ser tildados de cobardes, puritanos, reprimidos o “asexuados macanudos”.

No sólo las formas sexuales sino los comportamientos de género están administrados, también por el patriarcado piola, bonachón, vivo, amigo, desenfadado y hasta con una linda cara de mujer. Pero a no confundirse detrás de la bien estilizada máscara (hecha con Wellapon) de libertad se esconde el lagarto fascista, rector de comportamientos, preparado para poner todos los deseos detrás de una vidriera de shopping. Deseos que se ajustan a cada particularidad, si usted es heterosexual entonces puede disponer de revistas, series, juegos etc. que responden a la heterosexualidad, pero, si usted encara una “nueva sexualidad” como por ejemplo la homosexual, también dispone de productos que apelan a esa elección.

LA FIESTA REPRESIVA (EN BUSCA DEL HOMBRE NUEVO)

Sin embargo esta tendencia de “vengan todos a la fiesta”, choca brutalmente con la parte del patovica que te deja afuera. Así tenemos una travesti que es una estrella del espectáculo mientras la comunidad travesti lucha por sacar a sus miembros de la pobreza y la marginación. Tenemos un homosexual respetado por leer revistas en un programa de televisión pero la discriminación sigue a flor de piel (una piel clandestina y golpeada) y por supuesto y como olvidarse de ella: la mujer moderna, ya liberada de sus obligaciones, independiente y segura pero atrapada en una red esquizofrénica que la sobreexplota y la somete, según sea su posición social, a violaciones, tráfico de mujeres (actualmente los negocios “ilegales” que más dinero generan son primero las armas, luego las drogas y en tercer lugar la trata de mujeres dejando en evidencia la concepción de mercancía que se tiene de las mujeres en la sociedad patriarcal), violencia doméstica, y violencia simbólica (del tipo el amor es una guerra, por eso te quiero, TE QUIERO MATAR).

Por supuesto que de este circo perverso los varones no escapan. El rol masculino va cambiando en su forma aunque socialmente se sigue construyendo un modelo represor Ya no hay sólo tipos en musculosa que le dicen a las mujeres qué tienen que hacer .Ahora también hay hombres modernos, frescos, agradables, metro sexuales, tecno sexuales...

Pero debajo de esta frescura moderna, pocas cosas han cambiado y todavía algo huele mal en Macholandia. La violencia hacia la mujer no ha disminuido, la crisis laboral vomita cuerpos masculinos desesperados, quebrados, tristes. Ante el avance de algunos movimientos feministas o de las ideas feministas muchos se atrincheran (al igual que muchas mujeres) en la estúpida y conformista “guerra de los sexos”. Guerra que perversamente se lleva a la cama para transformar el jardín de las delicias en un cementerio de histeria.

Muchos hombres son movidos por los oscuros hilos del miedo. La inseguridad del macho lleva a la violencia y muchos afirman que la forma de solucionarlo es: no hacerse cargo del problema o volver a una masculinidad original.

ACORDES FINALES (IMPLICADOS)...

Desde los movimientos de izquierda o contra hegemónicos se suele decir: ¿Qué tengo que ver yo con las cuestiones de género?

Como varones que se pretenden libertarios no podemos eludir esta pregunta. Una respuesta sería: Desde la necesidad de ser un hombre nuevo es necesario (como lo dijera Guevara) ser sensible a cualquier injusticia que se presente. ¿acaso las relaciones de poder que se ciernen sobre los cuerpos no son inmorales e injustas? Podemos apelar a una hermosa frase: Ninguno de nosotros será libre mientras otros sigan teniendo cadenas.

Pero también hay otra pregunta: ¿por qué deberíamos jurarle lealtad a un sistema que nos premia por dominar?. Un sistema que cuando entra en crisis nos destruye el amor propio, nos impulsa a la violencia, al alcoholismo y hasta al suicidio (piénsese en la cantidad de varones que se suicidaron en la crisis del 2001 o durante el auge neo liberal de los noventa, después de perder sus trabajos) ¿vale tanto la virilidad? ¿ es revolucionaria esta virilidad?

Nosotros pensamos que no. No podemos seguir avergonzados por no tener la virilidad opresora, por no ser hombres hegemónicos. La valentía y el heroísmo no son propiedad de los varones, debemos dejar de lado el heroísmo machista del YO MACHO FUERTE, INTELIGENTE Y COMPETITIVO para ir por caminos más difíciles pero más valientes. En este sentido la valentía de los oprimidos por el patriarcado es un buen modelo desde “Mujer no se nace. Mujer se llega a ser” hasta las salidas orgullosas del closet y la gesta del nombre propio.

No se trata de LEVANTAR MINITAS CON UN DULCE CUENTO FEMINISTA. Sino de cuestionarnos que tipo de varones somos, de dejar de tener miedo, de abandonar la trinchera de la guerra de los sexos, y luchar como hombres nuevos y junto a todxs los demás contra todas las injusticias de un mundo que amenaza con condenarnos al invierno eterno.

Puede ser verdad que el hombre feminista sea una espada sin filo (no corta, no hace sangrar), pero dicha secreta espada (un falo lesbiano?) puede preservar y cambiar la vida.

NO HAY HOMBRE NUEVO DENTRO DEL PATRIARCADO

VAGABUNDOS DE LOS ESPEJOS UNÍOS




(x)Tina Modotti Fotográfa, acrtriz y militante comunista nacida en Italia. Vivió en México y fue amiga, compañera y amante de grandes artistas e intelectuales revolucinarios de la época como Frida Kalho, Diego Rivera y Julio Antonio Mella. Esta fotografía pertenece a una serie llamada “Manos trabajando”. Con esta foto en particular se dice que intentó demostrar con una destacable calidad fotográfica, que el trabajo doméstico es trabajo. También se cree que buscó provocar una reflexión en torno a las causas que llevan a que las mujeres pobres lavan la ropa de los ricos además de la su familia y la propia.

[i] Eduardo Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940) es un periodista y escritor uruguayo, una de las personalidades más destacadas de la literatura iberoamericana. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: “Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”. Se clasifica como un periodista que estudia la globalización y sus efectos negativos.

[ii] Louis Althusser (19 de octubre, 1918 - 23 de octubre, 1990), filósofo marxista. Nació en Birmandréis, Argelia y estudió en la Escuela Normal Superior de París, donde más tarde se convirtió en profesor de filosofía. Durante su juventud se sintió fuertemente identificado con el cristianismo. Fue uno de los principales referentes académicos del Partido Comunista Francés (en cuyo interior se involucró en agrias disputas teóricas que desembocarían en su famosa “autocrítica”), y su pensamiento puede ser considerado como una respuesta a múltiples interpretaciones del marxismo, entre ellas empirismo y el humanismo. Es habitualmente encasillado como un marxista estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja.

[iii] Este enfoque también se fundamenta en los análisis de Foucault sobre los dispositivos de poder y el accionar institucional frente a los “anormales”. También puede citarse al Deleuze de “Posdata a las Sociedades de Control”. Este apartado podría haberse escrito enteramente desde esos autores, ya que ambos describen mecanismos de legitimación de los núcleos de poder hegemónico. Estas tres versiones teóricas pueden a su vez cotejarse con la de Gramsci acerca de los mecanismos de creación de hegemonía.

jueves, 3 de julio de 2008

FELICITACIONES a la Primera Cooperativa de Trabajo de travestis y transexuales

Lunes 30 de junio de 2008 |
COSIENDO FUTURO
Por Colectivo Indymedia Géneros
El 26 de junio se inauguró en Avellaneda una cooperativa de trabajo. Toda iniciativa de trabajo autogestivo es siempre una buena noticia, pero esta es especial: es la primera cooperativa en Latinoamérica de travestis y transexuales.

Desde hace años, las travestis y transexuales vienen luchando para salir de la prisión de la prostitución en que las encierran los prejuicios y los estereotipos patriarcales y también vienen tratando de salir de la pobreza en la que vive la inmensa mayoría, porque para el capitalismo ellas sólo pueden ser mercancía sexual o diversión mediática. Nunca trabajadoras.

Pero ellas, resistentes, persistentes, irreverentes, no se rindieron antes y no se rinden ahora. Reclamaron su derecho a su identidad femenina. Reclamaron su derecho a la educación. Reclamaron su derecho a la salud con victorias como la más reciente, obtenida en la provincia de Buenos Aires donde ahora se las llama por su nombre real, el femenino, en los hospitales y dispensarios públicos. Reclaman ahora su derecho al trabajo. Y como casi nadie se los daba, se lo crearon ellas mismas, como se crearon un cuerpo, una voz, un nombre, una existencia.

También reclaman, además de su nombre propio, su historia propia. Una historia dura, plagada de malos tratos, pobreza, exclusión, tortura. Pero, al mismo tiempo, una historia de rebeldía, solidaridad, lucha, tenacidad y alegría a pesar de todo. Por eso esta Cooperativa de Trabajo de Travestis y Transexuales lleva el nombre de Nadia Echazú. Nadia fue una gran militante por los derechos de las travestis y contra la brutalidad policial. Fue parte de la primera época de la Asociación de Travestis de Argentina y luego fundó la Organización de Travestis y Transexuales de Argentina (OTTRA). Decenas de veces fue atacada con saña por la policía, que no se limitaron a las golpizas en la calle sino que llegaron a torturarla dentro de una comisaría. Dando ejemplos de valor, le pusieron un chaleco de fuerza para luego patearla hasta casi arruinarle un riñón. Eran las épocas de la derogación de los edictos policiales y Nadia era una de las caras más
visibles y bravas de la resistencia travesti. Murió en 2004, de complicaciones derivadas del sida, sin haber recibido la mejor atención posible para su salud por ser travesti. Sus compañeras no la olvidan: su espíritu es invocado para esta nueva etapa, histórica, de una cooperativa donde podrán capacitarse, apropiarse de conocimientos y construirse una alternativa que las saque de la prostitución y que se las evite a las más jóvenes.

Porque esta cooperativa es el resultado de tanto sueño compartido, tanta lucha sostenida, no es casual que las compañeras eligieran el 26 de junio para su lanzamiento. Las que motorizan el proyecto han estado una y otra vez arriba del Puente Pueyrredón en la lucha por justicia para nuestros compañeros Darío y Maxi, porque han estado una y otra vez siendo parte de las luchas populares. Darío y Maxi eran piqueteros y como tales no se quedaban en la queja: eran parte de un movimiento que generó muchos proyectos solidarios, proyectos de capacitación, emprendimientos productivos autogestionados. Ellos construían otro mundo posible. Las compañeras travestis nucleadas en la cooperativa textil también y eligieron la fecha para marcar, una vez más, que la lucha es la misma.

martes, 1 de julio de 2008

“El aborto legal baja las muertes”

iqbal shah, experto en salud reproductiva


El director del Programa de Prevención de las Naciones Unidas
dice que, en la Argentina, es la primera causa de mortalidad materna y que las adolescentes son las más perjudicadas.
Luciana Peker
30.06.2008

Experto. Nació en Pakistán. Es sociólogo, y se doctoró en Demografía.

En Sudamérica hay 33 mujeres cada 1.000 expuestas a realizarse un aborto inseguro. Las intervenciones clandestinas son mayores que en el norte, el centro y el sur de África. Sólo en el África del Este, hay más mujeres (39 cada 1.000) atravesadas por el miedo a una operación clandestina que puede costarles la vida, la salud o la fertilidad.

Sudamérica es la segunda región del planeta con más abortos clandestinos. Y, al sur del sur, la Argentina tiene un índice de mortalidad materna mayor al de Chile y Uruguay: mueren 48 mujeres (cada 100 mil embarazos o partos) y la principal causa son las interrupciones del embarazo sin supervisión del sistema de salud.

“La Argentina está mejor que los países del África subsahariana, pero no está mejor que un país como Cuba. Acá tienen mejor infraestructura y más recursos en hospitales que otras regiones del mundo pero las muertes maternas van a persistir a consecuencia del aborto”, advierte Iqbal Shah, coordinador científico del Departamento de Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud.

Él nació hace 56 años en Pakistán, donde se recibió de sociólogo. Después, estudió Salud Pública en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, y se doctoró en Demografía en la Universidad de Bruselas, en Bélgica. Ahora vive en Ginebra, donde dirige el Programa de Prevención del Aborto Inseguro de Naciones Unidas.

“En el mundo mueren 70 mil mujeres al año por abortos inseguros, si bien es un número importante, es más importante que cinco millones de mujeres al año quedan con secuelas de largo plazo: como infertilidad, infecciones o problemas urinarios. Pero las muertes y las enfermedades por abortos son evitables, por eso, una sola muerte es grave”, resalta Shah.

–En la Argentina, la ministra de Salud (Graciela Ocaña) declaró que el aborto era un tema de política criminal y eso generó polémica. ¿Para la Organización Mundial de la Salud es un problema legal o sanitario?

–Desde 1967 la OMS tiene una política clara: el aborto inseguro es un problema importante de salud pública. Todos los países desarrollados tienen el aborto legal y hay pocas muertes. En la India el aborto es legal, pero hay de todos modos abortos inseguros porque las mujeres viven lejos de las clínicas certificadas o no tienen para viajar a esas clínicas. En Europa del Este, el aborto es legal desde hace tiempo. Pero antes eran gratuitos y ahora que las mujeres tienen que pagar han aumentado los abortos inseguros. La legalidad no garantiza todo. Es un paso, pero después existen otras barreras. Cuando es legal hay cada vez menos abortos inseguros.

–¿Las adolescentes están más expuestas?

–Están perjudicadas por la falta de información y porque,
además, los equipos de salud las condenan y las retan. Les dicen que tendrían que haber pensado antes de haber tenido relaciones sexuales. Así, terminan empujándolas fuera del sistema de salud. En los países donde el aborto es ilegal las personas con recursos económicos acceden a prestadores seguros y las más pobres y más jóvenes acceden a los prestadores más inseguros que terminan enfermándolas o provocándoles la muerte.

–¿Qué pasa cuando los médicos denuncian a las mujeres que llegan con una hemorragia posaborto?

–El deber más grande de los equipos de salud es proteger a la paciente, respetar su privacidad y, por sobre todo, darle la atención a la mujer que llega a un hospital con una complicación.

–¿Cómo está la Argentina en el contexto mundial de muertes por abortos?

–El aborto es la primera causa de mortalidad materna y, si no se trabaja sobre ese problema, va a ser difícil que las muertes disminuyan. Las otras causas de la mortalidad materna –como la hemorragia o la hipertensión– van disminuyendo, pero hasta que no exista un plan para evitar los abortos inseguros, la mortalidad materna no va a bajar.

–¿La OMS está a favor de la legalización del aborto?

–La OMS es respetuosa de los países que la componen y respeta las posiciones individuales. Aunque la discusión no es aborto legal o ilegal, porque en casi todos los países, salvo Nicaragua, el Vaticano y Malta, hay algunas razones por las cuales el aborto es legal. Pero sí es una posición de Naciones Unidas que en los casos en que el aborto es no punible, se tiene que cumplir la ley y el aborto debe ser seguro. Que sea ilegal no impide los abortos, que se hacen de todas maneras pero mucho más inseguros, y eso tiene consecuencias para las mujeres.

posteado de Diario Crítica

miércoles, 28 de mayo de 2008

CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO


COMUNICADO DE PRENSA
28 DE MAYO DÍA INTERNACIONAL DE ACCIÓN POR LA SALUD DE LAS MUJERES
.

Las diversas organizaciones que sostenemos en nuestra agenda política el
compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres, desplegamos
acciones de protesta y visibilización en el “Día Internacional de Acción por
la Salud de las Mujeres”.

Como CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERCHO AL ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO
continuaremos trabajando en conjunto por la vigencia y el cumplimiento de
los derechos adquiridos y por la conquista de nuevos derechos que garanticen
la accesibilidad de las mujeres a la justicia, el respeto y el pleno
ejercicio de los derechos humanos de las mujeres.

El 28 de mayo de 2007 presentamos en el Congreso Nacional nuestro Proyecto
de Ley cuyo objetivo es lograr la despenalización del aborto y el acceso de
todas las mujeres que así lo decidan al aborto legal, seguro y gratuito; lo
que significa que se realice el aborto por decisión de la mujer y hasta las
12 semanas de gestación y sin límite de tiempo en los casos de violación,
peligro de salud o vida, o malformaciones fetales graves.

Este proyecto consensuado colectivamente es respaldado por un gran espectro
social y político, contando con la adhesión de personalidades de la cultura,
la ciencia y la sociedad en general.
Este 28 de mayo, seguimos con la misma fuerza y el convencimiento de que
nuestro país tiene la obligación jurídica, ética y política de garantizar la
vida de las mujeres y para ello es imprescindible la legalización del
aborto. Continuamos impulsando el debate en la sociedad y con los
representantes en las Cámaras sobre el derecho de las mujeres a la salud y a
poder decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Convocamos en todo el país a reclamar, exigir y garantizar los derechos de
las mujeres hoy y todos los días en una práctica ciudadana efectiva, por:
• Despenalización y legalizacion del aborto.
• Estado laico y democrático que garantice el cumplimiento sin
judicialización de los abortos legales contemplados en el artículo 86 del
código penal.
• Condena a las/os responsables del asesinato de Ana María Acevedo en Santa
Fe.
• Educación sexual integral con perspectiva de género.
• Cumplimiento efectivo del Programa Nacional de Salud Sexual y
Reproductiva.


¡¡Ni un día más sin derechos para las mujeres!!


Educación sexual para decidir,

anticonceptivos para no abortar,

aborto legal para no morir


www.abortolegal.com.ar
Argentina, 2008

martes, 20 de mayo de 2008

K.O al Test Tyson

Por Eva Giberti *

La voz de alarma en el periodismo surgió en Página/12 con la firma de Mariana Carbajal refiriéndose a la “nota” “Madura el K.O. Test Tyson”, título en la revista Hombre que alude al conocido boxeador que fue sentenciado en un caso de violación, y que propone a los varones cómo evaluarse según sea su modo de golpear a las mujeres.

El primer argumento esgrimido en favor de esta publicación será la libertad de prensa. También podría ser el humor. Dicho test se inventó, se publicó, se colgó en una página web –posteriormente se descolgó– y circuló en esa revista.

¿Qué pretendía? Proponer a los varones su propia evaluación para cotizarse según fuera la oportunidad en la que corresponde golpear a sus compañeras –esposas, novias, amantes– y de acuerdo con cuáles tácticas. Esta alternativa oscila entre dejar evidencia mediante una marca o moretón o golpear sin que queden rastros. El Punto 2 sugiere o recomienda:

“En cuanto a métodos:

A) Un puño envuelto en un repasador no deja marcas (...)

C) Tirás el plato (el de los fideos fríos, por ejemplo) al suelo y cuando se agacha a limpiar el enchastre la aleccionás con un puntapié en las costillas.”

Es decir, se trata de aumentar el espacio del que dispone el potencial de la violencia masculina y achicar los márgenes de lucidez necesaria para desactivar la vocación golpeadora que se entabla entre el victimario y su víctima. De este modo la revista introduce la terceridad, al aparecer un “escritor” que al mismo tiempo se inscribe como un réferi que dirige la tortura al mismo tiempo que legitima el delito y autoriza a disfrazarlo como una travesura entre machos. Son todos protagonistas que disfrutan del placer que golpear y humillar produce, creando además la corporación de golpeadores que se leen a sí mismos, se interpretan y se proponen alternativas para compaginar diversas formas de disfrute. Por ejemplo, en el punto 7 del test que recurre al adoctrinamiento de la víctima propone:

“En una sesión adoctrinante:

A) Le das hasta que quede morado.

B) Aflojás cuando se te acalambra la mano.

C) Versión Ginóbili: períodos de 10 minutos con descanso de dos.

D) El balcón está cerrado, Monzón dixit.”

Estas violencias –fácilmente reconocibles por sus huellas físicas o en esta oportunidad por la exaltación del homicidio convocado– están muy lejos de depender exclusivamente de la brutalidad de algunos. Se golpea a las mujeres porque son mujeres. Porque son diferentes de los varones y esta diferencia les resulta insoportable porque es interpelante y con frecuencia define impotencias y carencias masculinas de las cuales las mujeres son-somos testigos incómodos para la ilusión de superioridad masculina. Esa diferencia que se tramitó como inferioridad encubriendo la insoportable presencia de una testigo de claudicaciones y miserias que muchos hombres no reconocen en su condición de seres humanos, la heredamos desde historias antiguas. Recordemos a Tertuliano (vivió entre los años 155 y 230) que escribió, dirigiéndose a las mujeres a propósito del Juicio Final: “Porque también a vosotras se os ha prometido para ese momento la misma sustancia angelical que a los hombres, el mismo sexo (idem sexu qui et viris) que os garantizará el mismo poder de juzgar”. O sea, la posibilidad de las mujeres de transformarse en varones para ganar una capacidad de juicio de la cual carecerían.

Este oculto y transparente afán de aniquilar la diferencia con la que no pueden convivir conduce en la redacción del Test a ocupar el lugar de la mujer para reproducir sus palabras imaginando conocer sus respuestas complacientes ante la tortura que la victimiza:

“Punto 5. Cuando le preguntan por sus `marcas de amor’, ella:

A) Dice que se cayó por las escaleras.

B) Dice que sos un amante temperamental.

C) Te pide permiso para contestar.

D) No la dejás verse con otras personas, no tienen por qué inmiscuirse en tu relación.”

Pudo escribirse de este modo porque los filtros informativos (Amartya Sen) que calibran lo repugnante de una producción escrita dejaron pasar los contenidos que describen por ejemplo en el Punto 3:

“Es su día especial (aniversario, cumpleaños, etc.):

A) La maltratás menos que de costumbre y le pedís perdón luego de hacerlo.

B) La llevás a pasear para humillarla en público.

C) Le pegás con el cinto, pero sin la hebilla.

D) No tenés idea cuándo es ese día y la golpeás si te insinúa algo.”

En lo que se refiere a violencia contra las mujeres el potencial masculino ha logrado que en organismos internacionales se hable de una peligrosa epidemia; lo cual advierte que, ante las estadísticas que describen las muertes de las mujeres como efecto de la violencia masculina, los esfuerzos de cada país se orientan hacia la fiscalización y sanción de la misma. ¿Cuál es entonces la posición de esta revista ante estos compromisos internacionales que involucran a nuestro país?

Podría pensarse que el Test constituye incitación al delito y también deberíamos concluir que en realidad se está tramando una asociación ilícita entre quienes incorporan, mediante sus lecturas, la idea de que se puede decir, escribir cualquier cosa respecto de las mujeres porque “no pasa nada”, ya que en la revista resulta que “no pasa nada” si se violenta a una mujer. De otro modo no se recomendarían técnicas de violencias contra ellas-nosotras porque se temerían los efectos de las mismas. Discernir acerca de estas perspectivas podría instituirse como intervención de la Justicia.

Nuestra capacidad selectiva debe saber qué hacer con la información que se transmite por un medio de comunicación. También saber que con estas publicaciones se arriesga crear nueva información para los interesados en refinar sus violencias contra las mujeres.

Ante ello contamos con un proyecto de repudio ante la Legislatura porteña relativo a la publicación de “Madura el K.O. Test Tyson” firmado por la diputada Diana Maffía y aprobado por unanimidad; también presentaron proyectos de repudio la diputada Amendolara, de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires; la senadora Marita Perceval, el Consejo de la Mujer de Mendoza y alzaron sus voces el Inadi, el Consejo Nacional de la Mujer, la Red de Monitoreo de Políticas Públicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, integrada por varias ONG, y el Movimiento de Mujeres de Córdoba, que inició la protesta.

Permanecer indiferentes ante una publicación que contraviene la Convención sobre la Eliminación de toda Forma de Discriminación Contra la Mujer (Cedaw) y a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, de la Convención de Belem do Pará, además de lo establecido en los art. 16 y 75 inc. 22 de la Constitución de la Nación Argentina, implicaría consentir con la transgresión que esta publicación significa y desconocer la infiltración ideológica que esta índole de pretendidas humoradas promueve en favor de la violencia contra el género mujer.

Quienes desde la práctica cotidiana enfrentamos a hombres golpeadores, acompañamos a sus víctimas para que se opongan activamente a las violencias y propiciamos una educación para que los varones aprendan a convivir en paridad de derechos con las mujeres, advertimos la necesidad de reaccionar activamente ante la gestión de esta índole de violencias. Las proveen los tejedores de estrategias que aparentan divertir a sus lectores mientras en sus páginas traman –construyen tramas– que buscan generar una carcajada ante la violencia y la muerte que esta masculinidad golpeadora desparrama contra las mujeres.

* Coordinadora del Programa “Las Víctimas contra las Violencias”, Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.

viernes, 16 de mayo de 2008

La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana (1978)

Adrienne Rich

Si las mujeres son las fuentes más tempranas del cuidado emocional y de la
nutrición física para los niños tanto del sexo femenino como del masculino,
parecería lógico, al menos desde una perspectiva feminista, plantear las
preguntas siguientes: si la búsqueda de amor y ternura en ambos sexos no
lleva originalmente hacia las mujeres; por qué de hecho alguna vez las
mujeres querrían dar una nueva dirección a esa búsqueda; por qué la
supervivencia de la especie, los medios de fecundación y las relaciones
emocionales y eróticas deberían, en todo caso, volverse tan rígidamente
identificados los unos con las otras; y por qué deberían de encontrarse con
restricciones tan estrictas para obtener a fuerzas la lealtad emocional y
erótica de la mujer y su subordinación a los hombres. Dudo que suficientes
estudiosas y teóricas feministas hayan hecho el esfuerzo de reconocer las
fuerzas sociales que arrancan las energías emocionales y eróticas de las
mujeres de ellas mismas, de las otras mujeres y de los valores identificados
con la feminidad. Estas fuerzas, como trataré de mostrar, van de la
esclavización física literal hasta el disfrazamiento y la distorsión de
opciones posibles. (...)

En su ensayo «El origen de la familia», Kathleen Goughe numera ocho
características del poder masculino en sociedades arcaicas y contemporáneas,
características que quisiera usar como marco de referencia: «la capacidad de
los hombres de negar la sexualidad de las mujeres o de imponerla a ellas;
administrar o explotar su trabajo para control su producto; controlar a sus
hijos o despojarlas de ellos; encerrarlas físicamente e impedir su
circulación; o negarles acceso a grandes áreas del conocimiento social y de
los logros culturales». [1] (...)

Es más fácil de reconocer la manera en que algunas de las formas en que el
poder masculino se manifiesta obligan a la heterosexualidad más que en
otras. Sin embargo, cada una de las que he enunciado contribuye al conjunto
de fuerzas dentro de las cuales las mujeres han sido convencidas de que el
matrimonio y la orientación sexual hacia los hombres son componentes
inevitables de sus vidas aunque sean insatisfactorios u opresivos. El
cinturón de castidad, el matrimonio infantil, la erradicación de la
existencia lesbiana (excepto como exótica y perversa) del arte, la
literatura y el cine, la idealización del amor y el matrimonio heterosexual;
todas estas son formas bastante obvias de compulsión, las primeras dos con
el concurso de la fuerza física, las otras dos con el control de la
conciencia. Mientras que las feministas han atacado la clitoridectomía como
una forma de tortura contra las mujeres, [2] Kathleen Barry fue la primera
en señalar que esto no es simplemente un modo de convertir a una muchacha en
mujer «casable» mediante una cirugía brutal. Tiene como objeto que las
mujeres en la proximidad íntima del matrimonio polígamo no quieran formar
relaciones sexuales entre ellas, que desde una perspectiva masculina y
genital fetichista las conexiones eróticas femeninas, estarán literalmente
excluidas, incluso en una situación de segregación de sexos. (...)

En su estudio brillante "El hostigamiento sexual de las mujeres
trabajadoras: Un caso de discriminación sexual", Catharine A. MacKinnon
traza la intersección de la heterosexualidad obligatoria y la economía. Bajo
el capitalismo, las mujeres son segregadas horizontalmente por sexo y ocupan
una posición estructuralmente inferior en el lugar de trabajo.(...). Ella
cita una gran cantidad de material que documenta el hecho de que a las
mujeres no sólo se les segrega en trabajos de servicio mal pagados (como
secretarias, empleadas domésticas, nanas, secretarias, operadoras
telefónicas, educadoras, meseras), sino que además la «sexualización de la
mujer» es parte del trabajo. Un requisito central e intrínseco a las
realidades económicas de la vida de las mujeres es el de que las mujeres
«ofrecerán comercialmente su atractivo a los hombres, que tienden a detentar
el poder y la posición económicos para imponer sus predilecciones». [3]
(...)

Esto da lugar a una diferencia específica entre las experiencias de las
lesbianas y las de los hombres homosexuales. A una lesbiana, que oculta sus
preferencias en el trabajo por los prejuicios heterosexistas, no sólo se le
fuerza a negar la verdad de sus relaciones fuera del trabajo o en su vida
privada; su trabajo depende de que pretenda ser no sólo heterosexual, sino
una mujer heterosexual en términos de vestir y actuar el papel femenino y
deferente, requerido de las mujeres «reales». (...)
no importa sEr heterosexual, sino PARECERLO

La heterosexualidad obligatoria simplifica la tarea del proxeneta y del
alcahuete en los círculos de prostitución universales y en los «centros
Eros» mientras que, en la privacidad del hogar, lleva a la hija a «aceptar»
la violación incestuosa de su padre a la madre, a negar que ello está
ocurriendo, a la esposa golpeada a permanecer con un esposo abusivo. «Hacer
amigos o cortejar» es una de las prácticas más importantes del alcahuete,
cuyo trabajo consiste en entregar la muchacha escapada o confusa al chulo
para que la prepare. La ideología del amor heterosexual, transmitido a ella
desde la infancia por los cuentos de hadas, la televisión, las películas, la
propaganda, las canciones populares, las ceremonias nupciales, es un
instrumento idóneo en manos del alcahuete, y uno que no duda en usar, como
documenta Barry. El temprano adoctrinamiento femenino en «amor» como emoción
puede ser en gran parte un concepto occidental; pero una ideología más
extendida profesa la primacía y la incontrolabilidad del impulso sexual
masculino. (...)

El supuesto de que «la mayoría de las mujeres son innatamente
heterosexuales» destaca como una piedra de choque para el feminismo. (...)
Sin embargo, la omisión en examinar la heterosexualidad como una institución
es como la omisión en admitir que el sistema económico llamado capitalismo o
el sistema de castas del racismo se mantiene por una variedad de fuerzas,
incluyendo tanto la violencia física como la falsa conciencia. (...)

He escogido usar las expresiones de existencia lesbiana y continuo lesbiano
porque la palabra lesbianismo tiene resonancias clínicas y limitantes. La
expresión existencia lesbiana sugiere tanto el hecho de la presencia
histórica de las lesbianas como de la creación continua del significado de
esa existencia. Con el término de continuo lesbiano me propongo incluir una
gama de experiencias identificadas con la mujer a través de la vida de cada
mujer y a través de la historia y no simplemente el hecho de que una mujer
haya tenido o deseado conscientemente experiencia sexual genital con otra
mujer. Si lo expandimos para que incluya muchas más formas de intensidad
primaria entre mujeres, como el compartir una vida interna rica, la
asociación contra la tiranía masculina, el dar y recibir apoyo práctico y
políticos y también podemos detectarlo en tales asociaciones como
resistencia al matrimonio (...) empezamos a captar dimensiones de la
historia y la psicología femeninas que han quedado fuera de nuestra
comprensión como consecuencia de definiciones limitadas, casi todas clínicas
del lesbianismo.

La existencia lesbiana comprende tanto la ruptura de un tabú como el rechazo
de un modo de vida obligatorio. También es un ataque directo e indirecto al
derecho masculino de acceso a las mujeres. (...)

Históricamente, las lesbianas han sido privadas de una existencia política
mediante su supuesta inclusión como versiones femeninas de la homosexualidad
masculina. Poner en el mismo plano la existencia lesbiana y la
homosexualidad masculina porque ambas son objeto de estigma es borrar la
realidad femenina una vez más. Obviamente, parte de la historia de la
existencia lesbiana se encuentra donde les lesbianas, a falta de una
comunidad femenina coherente, han compartido una especie de vida social y de
causa común con los hombres homosexuales. Pero hay diferencias: la falta de
privilegios económicos y culturales de las mujeres con respecto a los
hombres, las diferencias cualitativas entre las relaciones femeninas y las
masculinaspor ejemplo, los patrones de sexo anónimo entre homosexuales
masculinos y la pronunciada consideración de la edad en los patrones de
atractivo sexual entre los hombres homosexuales. Yo percibo la experiencia
lesbiana, como la maternidad: una experiencia profundamente femenina, con
opresiones, significados y potencialidades particulares que no podemos
comprender si simplemente las engrampamos con otras existencias sexualmente
estigmatizadas. (...)


Si consideramos la posibilidad de que todas las mujeres desde la infante que
mama del pecho de su madre a la mujer crecida que experimenta sensaciones
orgásmicas al dar de mamar a su propia progenie, tal vez al recordar el olor
de la leche de su madre en el de la suya propia, a dos mujeres, como la Cloe
y la Olivia de Virgina Woolf, que comparten un laboratorio, a la mujer que
muere a los noventa, tocada y cuidada por manos de mujer existan en un
continuo lesbiano, podemos vernos como saliendo y entrando a este continuo,
ya sea que nos identifiquemos como lesbianas, o no. (...)

No se puede suponer de las mujeres como las que aparecen en el estudio de
Caroll Smith-Rosenberg que se casaron, seguían casadas y, sin embargo,
vivían en un mundo femenino profundamente emotivo y pasional, que hayan
preferido o escogido la heterosexualidad. Las mujeres se han casado porque
era necesario para sobrevivir económicamente, para tener descendencia que no
sufriera de privaciones económicas ni del ostracismo social, para permanecer
respetable, para hacer lo que se espera de una mujer, porque, al provenir de
una niñez supuestamente anormal querían sentirse dizque normales y porque se
ha presentado el amor heterosexual como la gran aventura, deber y
consumación para la mujer. Podemos haber obedecido a la institución de la
heterosexualidad fiel o ambivalentemente, pero nuestros sentimientos y
nuestra sensualidad no han sido domados ni contenidos dentro de ella
. (...)

La doble vida este consentimiento aparente de una institución fundada en el
interés y las prerrogativas masculinas ha sido característica de la
experiencia femenina: en la maternidad y en muchos tipos del comportamiento
heterosexual, incluyendo los rituales del cortejo; la pretensión de la
sexualidad de la esposa decimonónica; la simulación del orgasmo de la
prostituta, de la cortesana, de la mujer «sexualmente liberada» del siglo
XX. (...)

La identificación femenina es una fuente de energía, un dínamo potencial del
poder femenino, cercenado y contenido por la institución de la
heterosexualidad. La negación de la realidad y de la visibilidad a la pasión
de la mujer por la mujer y a la elección de una mujer por otra como aliada,
como compañera de vida y como comunidad, el forzar tales relaciones al
disimulo y a su desintegración bajo intensa presión han significado una
perdida incalculable del poder de todas las mujeres para cambiar las
relaciones sociales entre los sexos, para liberarnos cada una y las unas a
las otras. La mentira de la heterosexualidad femenina obligatoria daña ahora
no sólo los estudios feministas, sino todas las profesiones, todas las obras
de referencia, todos los planes de estudio, toda relación o conversación
sobre la que se cierne. (...)

Otro nivel de la mentira es la implicación que se encuentra con frecuencia
de que las mujeres se vuelven hacia las mujeres por odio a los hombres. El
escepticismo profundo, la precaución y la justa paranoia acerca de los
hombres puede de hecho formar parte de la respuesta de cualquier mujer sana
a la misoginia de la cultura dominada por los hombres, alas formas asumidas
por la sexualidad masculina supuestamente normal, y por la incapacidad,
incluso por parte de hombres supuestamente sensibles o politizados de
percibir o considerar estos asuntos como perturbadores. Se representa
también la existencia lesbiana como un mero refugio de los abusos de los
hombres más que como una carga ecléctica y reforzadora entre las mujeres.
(...)

Podemos decir que hay un contenido político naciente en el acto de elegir a
una amante o a una compañera de vida mujer frente a la heterosexualidad
institucionalizada. Pero para que la existencia lesbiana consume este
contenido político en una forma liberadora hasta las últimas consecuencias,
la decisión erótica debe profundizarse y expandirse en una identificación
femenina consciente: en un feminismo lesbiano.

La obra que queda por delante, la de desenterrar y describir lo que aquí
llamo «existencia lesbiana» es potencialmente liberadora para todas las
mujeres.(...)

La cuestión surgirá inevitablemente: ¿Debemos condenar todas las relaciones
heterosexuales, incluyendo las menos opresivas?. Creo que este asunto,
aunque con frecuencia emotivo, está mal planteado aquí. Hemos estado
empantanados en un laberinto de dicotomías falsas que nos impide aprender la
institución en su conjunto: matrimonios «buenos» contra «malos»; «matrimonio
por amor» contra matrimonio arreglado; sexo «liberado» contra prostitución;
relaciones sexuales heterosexuales contra violación [4]; Liebeschmerz [5]
contra humillación y dependencia. Desde luego, dentro de la institución de
la heterosexualidad existen diferencias cualitativas de experiencia; pero la
ausencia de alternativa sigue siendo la gran realidad no reconocida, y por
la ausencia de alternativa, las mujeres seguirán dependiendo de la
oportunidad o de la suerte de relaciones particulares y no tendrán el poder
colectivo para determinar el significado y el lugar de la sexualidad en sus
vidas.
________________________________________

Notas:

[1] Kathleen Gough, «The origin of the family» en Toward an anthropology of
women (Hacia una antropología de las mujeres) ed. Rayna [ Rapp] Reiter(New
York: Monthly Review Press, 1975), p. 69-70.

[2] Frans P. Hosken «The violence of power: Genital mutilation of females»
(«La violencia del poder: La mutilación genital de las mujeres'), Heresies:
A Feminist Journal of Arts and Politics 6 (1979): 28-35.

[3] Catharine A. MacKinnon, Sexual Harassment of Working Women: A Case of
Sex Discrimination (NewHaven: Yale University Press, 1979), p. 174.

[4] Dicotomía que funciona en inglés, no en castellano. N. del T.[5] Dolor
de amor. N.

posteado por RIMA

jueves, 15 de mayo de 2008

DESDE HACE CUATRO MESES HAY PROBLEMAS EN EL PROGRAMA NACIONAL DE SALUD SEXUAL

Denuncian que no les entregan anticonceptivos a unas 900.000 mujeres

Según el Ministerio de Salud es porque se atrasó la entrega de una partida de pastillas. Más de la mitad de las afectadas por la falta está en la provincia de Buenos Aires.

Por: Pilar Ferreyra

Casi un millón de mujeres de hogares pobres que dependen de los servicios de salud públicos y de las obras sociales para planificar el futuro de sus familias, no están recibiendo desde diciembre del año pasado los anticonceptivos orales de distribución gratuita, ni aquellos que suelen recetarse en el puerperio (anticonceptivos de lactancia). Sólo la falta de provisión de anticonceptivos orales afectó en la Provincia de Buenos Aires a medio millón de mujeres. Y en Entre Ríos, Formosa, Salta, Santa Cruz, San Juan, Misiones, Corrientes y Córdoba a otras 400 mil.

En Buenos Aires, no obstante, hubo excepciones. Los municipios de Tandil y Mar del Plata compraron los medicamentos con presupuesto propio. Y algunos hospitales públicos de La Plata acopiaron anticonceptivos y abastecieron a las pacientes con estos excedentes.

En Ciudad de Buenos Aires no faltaron anticonceptivos orales porque el gobierno porteño los adquirió. Otras provincias tampoco sufrieron desabastecimiento: Tucumán, Mendoza, Santiago del Estero, Santa Fe, Chaco, La Rioja, Neuquén y Río Negro.

La distribución de los anticonceptivos es responsabilidad del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación (PNSSyPR). Desde que asumió el gobierno actual el programa funcionó por inercia porque:

· La designación de la nueva coordinadora del programa recién se concretó el 23 de abril pasado.

· Varias partidas de anticonceptivos llegaron al país dos meses después de lo pactado, y más tarde se frenaron un mes en la Aduana.

Esto es lo que está denunciando el Consorcio Nacional de Derechos Reproductivos y Sexuales (Conders) que promueve el monitoreo del PNSSyPR en el país.

"El compromiso del programa nacional es comprar y distribuir insumos, lo que no quita que cada provincia tenga sus propias responsabilidades. Esta vez la demora fue excesiva. El Ministerio de Salud no priorizó el programa", enfatizó Mabel Bianco, presidenta de la Fundación de Estudios e Investigación de la Mujer (FEIM), integrante del comité asesor del PNSSyPR y del comité coordinador de Conders.

¿Qué anticonceptivos distribuye el PNSSyPR?

· Los hormonales orales (incluyendo lactancia).

· Los inyectables.

· El dispositivo intrauterino (DIU).

· Preservativos.

· Anticoncepción hormonal de emergencia ("píldora del día después").

Según el monitoreo de Conders en diciembre pasado -salvo los preservativos-, faltó el resto de los anticonceptivos. Más tarde, en marzo, se recuperó la distribución de los anticonceptivos inyectables, de la "píldora del día después" y de los DIU "que nunca faltaron porque se usan poco. Un poco porque la iglesia se encargó de hacer una campaña en contra argumentando que el DIU es abortivo. Otro poco porque muchos profesionales lo desaconsejan porque dicen que el que estaba distribuyendo el programa no era de buena calidad. Pero eso no es cierto", explicaron en estricto off fuentes allegadas al PNSSyPR.

"También está faltando folletería muy importante. Tanto como un protocolo de atención -pre y post aborto- que funcionaba para los casos que encuadraban dentro de la ley, que podían practicarse, habida cuenta de todos los problemas que suscitaban esos casos cuando se judicializaban", detalló la socióloga Susana Checa, también integrante de Conders.

El Ministerio de Salud de la Nación no quiso dar declaraciones oficiales. Pero, en "off the record", explicaron las razones del atraso de los anticonceptivos. "El 2007 ganó la licitación Eske Group una compañía importadora de origen peruano. La entrega debía haber sido hecha el 31 de diciembre pasado, pero recién llegó el 8 de marzo de 2008. Como la licitación no especificaba quién pagaba las franquicias, todo se postergó un mes, hasta el gobierno decidió pagarlas. Recién mañana la ANMAT habrá concluido la evaluación del estado de calidad de esta primera entrega. Hacia fines de semana podrá iniciarse la primera distribución, que no alcanzará a cubrir todas las necesidades". Ayer Clarín intentó comunicarse con la gerencia de Eske Group sin encontrar respuesta.

COLABORO: AGENCIA LA PLATA

El Estado, en retirada
Victoria Tatti

Fomentar hábitos responsables de anticoncepción en la población implica para el Estado no menos que poner en marcha una serie de acciones muy concretas. Es difícil imaginar un programa exitoso sin políticas educativas de acción directa -sobre mujeres y hombres adultos, jóvenes y adolescentes- acompañadas de la entrega gratuita de anticonceptivos. Existe una ley desde 2002 y la gestión del ex presidente difundió el logro importante que significa una legislación de este tipo para la ciudadanía. Hoy más mujeres saben cómo cuidar su salud y evitar embarazos no deseados. Justo cuando empiezan a apropiarse de este derecho, el Estado no pudo cumplir con su obligación.

Cómo enfrenta cada provincia la falta de medicamentos
A diferencia del Gobierno bonaerense que teniendo ley propia de salud reproductiva y procreación responsable (Ley 13.066), decidió esperar al arribo de la provisión de anticonceptivos orales por cuenta y orden de Nación. Otras provincias como Tucumán -que no cuenta con ley ad hoc- decidió tomar una decisión política distinta. Comprar anticonceptivos con presupuesto de la provincia.

De acuerdo al relevamiento del Consorcio Nacional por los Derechos Reproductivos y Sexuales (Conders), ésta fue la situación en algunas de las provincias:

· Ciudad de Buenos Aires: No faltan porque el Gobierno porteño los está comprando.

· Entre Ríos: No entregan anticonceptivos orales desde diciembre de 2007. En los centros de salud y hospitales hay DIU. Pero la provincia no está dando una respuesta.

· Formosa: Hace cinco meses no hay insumos en los hospitales ni en los centros de salud. La provincia no compra e informa "hay problemas de suministro de Nación".

· Salta: Hace cinco meses que faltan anticonceptivos orales y los de lactancia. La provincia no compra.

· San Juan: Faltan anticonceptivos inyectables y para amamantamiento. La provincia dice estar ahora iniciando una licitación de compra, pero llegará demorada.

· Mendoza: Hay faltantes porque la provincia redujo el presupuesto para anticonceptivos en 2008. Aquí la situación es menos grave que en otras provincias.

· Santiago del Estero: Sólo hay preservativos y algunos DIU. La provincia destinó -por primera vez- unos $100.000 y compró sólo los anticonceptivos de lactancia. Están por entregarlos.

· La Pampa: No escasean.

· Santa Fe: Hubo faltantes pero ya se superaron. En Rosario nunca faltaron anticonceptivos. "A principios de 2008, el flamante gobierno rosarino encontró muchos medicamentos y anticonceptivos sin distribuir (algunos vencidos)", recordó Bianco.

· Misiones, Corrientes, Santa Cruz : Faltan anticonceptivos orales y la provincia no compra.

· Córdoba: Empezó a comprar re cientemente anticonceptivos pero aún escasean a causa de la licitación provincial.

· Chaco: Hay faltantes de anticonceptivos orales pero no parece ser muy grave porque el programa provincial los estaba comprando.

· La Rioja, Neuquén y Río Negro: Los respectivos gobiernos provinciales están cubriendo los faltantes.