domingo, 3 de agosto de 2008

Comunicación, género y economía social

Durante los meses de agosto y septiembre el colectivo Frida estará desarrollando, junto a la radio comunitaria de la Azotea FM88.7 un curso sobre Fortalecimiento de Buenas Prácticas, dirigido a mujeres microemprendedoras de la ciudad de Mar del Plata. Este proyecto fue presentado por la Red de Mujeres de AMARC (Asoc. Mundial de Radios Comunitarias) de Argentina al proyecto PARES (programa destinado a lograr la equidad de varones y mujeres en el trabajo)

El mismo tiene por objetivos fortalecer a las mujeres que participan de cooperativas, proyectos productivos y distintos movimientos sociales, en torno a su experiencia y brindarles herramientas de comunicación y género que promuevan la realización de micros y programas de radio donde puedan dar difusión a sus productos.

El viernes 8 de agosto a las 13 hs en sede de la Azotea: Salta 1671 se realizará el primer pre-encuentro.


El primer taller será a fines de agosto.

Las interesadas en participar y recibir información, pueden escribir a: colectivofrida@gmail.com

sábado, 2 de agosto de 2008

Taller de Géneros: Estereotipos y Patriarcado


Realizado el Sábado 28 de junio de 2008 en la UNMdP
junto a los Centros de Estudiantes de:
Ciencias de la Salud, Psicología, Ciencias Económicas, Ciencias Exactas; estudiantes de Derecho e integrantes de organizaciones sociales y de Derechos humanos
de la ciudad de Mar del Plata



Una experiencia fundante para el colectivo,que nos permitió conjugar

la educación popular con la problemática de géneros











Aquí una memoria del taller, que duró 3 hs y al que asistieron alrededor de 40 personas.




Los y las participantes fueron llegando y completando la


“Encuesta de la Comunidad Heterosexual Argentina”.

Por favor responda el siguiente cuestionario (marcar con una cruz)


1. ¿Usted está o estuvo en pareja? SI › NO ›

› con un hombre › con una mujer


2. ¿Usted es heterosexual? SI › NO ›
¿Cómo se dio cuenta? _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
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3. ¿Cuál cree que es la causa de su heterosexualidad?
› por elección › por motivos económicos

› por motivos genéticos › por motivos religiosos
› por motivos psicológicos › otros

4. ¿Cree que su heterosexualidad tiene cura? SI › NO ›
5. ¿Su familia sabe que usted es heterosexual? SI › NO ›

6. ¿Lo saben en su trabajo? SI › NO ›

¿Teme que la/o despidan? SI › NO ›


7. ¿Qué haría si su hija le dice que es heterosexual?
› la echaría de su casa
› la rebautizaría
› otros

8. ¿Usted aceptaría que la maestra de su hijo sea heterosexual? SI › NO ›
9. ¿Qué opina de que los/as heterosexuales adopten? _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

10. ¿Es usted heterosexual porque sus experiencias con personas
de su mismo sexo la/o han decepcionado? SI › NO ›

11. ¿Usted considera que su heterosexualidad es una etapa de su vida? SI › NO ›

12. ¿Alguna vez fue discriminada/o por su condición heterosexual? SI › NO ›

13. ¿Usted discrimina a las/os heterosexuales? SI › NO ›

14. ¿Usted cree que las/os heterosexuales deben tener
los mismos derechos que las/os homosexuales? SI › NO ›


La misma ha sido elaborada y difundida por el grupo feminista Mujeres Públicas (www.mujerespublicas.com.ar) que trabajan, desde la imagen temas sobre opresión de géneros, derechos de las mujeres y problemáticas de mujeres lesbianas.

El caldeamiento
Un círculo naranja. Uno celeste. Muchos círculos blancos pequeños dibujados en el suelo, con tiza. Esa fue la escenografía que inauguro el caldeamiento.
Primero, tod@s arrinconad@s contra la pared y con mucho abrigo. Enseguida, en ronda. Empezamos, así, con unos masajitos en la espalda del o de la que estuviera al lado. Primero para un lado y después para el otro. Ida y vuelta de calorcito para las espaldas. Muchas risas. L@s que se animaron más, l@s que sólo tocaron hasta la cintura, l@s conocid@s, l@s desconocid@s.
Con un poquito de energía ya en el cuerpo, a caminar. Mirarse a los ojos, el de anteojos, esa del superior, a esta la tengo de las marchas, uy ese se levantó recién, ese no es de la facu, a aquella la ví anoche en América Libre.
Pasos, vergûenza un poco, muchos ojos, miradas y, así de repente, dos grupos, a juntarse unos en el círculo naranja; los otros en el celeste y empezó la guerra de canciones infantiles. Que arroz con leche, que payaso, apareció trompita y cayó el feliz cumpleaños. INDIGNACIÓN GENERAL ante el hecho debidamente cantado. Más risas, más pasos y otras miradas, porque se vino la lancha y el que queda afuera se hunde, manos por acá manos por allá y aumento del sudor grupal.
Caminamos para volver a mirarnos, diferentes, content@s, sin miedo hasta volver al círculo, tocando las manos del o de la de al lado para generar entre tod@s una onda, un pequeño movimiento, conjunto, general, colectivo. Así con calorcito, listos y listas para sacarnos el molde y salir a jugar...
Se anunció la conformación de 3 grupos para trabajar: ¿Qué cosas sentís o creés que no podés o no debés hacer por ser varón o por ser mujer? Las memorias de lo trabajado serán tomadas por una mujer en cada grupo.

Luego de que los grupos comenzaron a discutir, se les pidió que prepararan una escena en la que dieran cuenta de lo discutido.

Primer Plenario:

Emergentes escenas grupales

Grupo 1:
La escena trascurre en un colectivo, quien lo conduce es una mujer “una chofer”. Alguien le grita a la mujer chofer: “anda a lavar los platos”.
Dos chicas suben de la mano, todxs las miran.

Grupo 2:
Varones reunidos de un lado, mujeres reunidas del otro lado. Una chica se acerca al grupo de varones y le manifiesta su deseo a uno de los varones. Ella le exige que pague el taxi y compre los forros.
Las chicas del otro lado la cuestionan por “puta”

Grupo 3:
Varias mesas. En una hay chicas, en otra dos chicos, y en otra dos chicas.
Los dos varones se abrazan porque uno busca consuelo, las chicas desde la mesa cuestionan la cercanía entre ambos.
Las chicas que están solas en la mesa hablan de sexo, una de ellas cuenta sus últimas aventuras y quines les gustan.
Entra un grupo de varones amigos de los chicos que se abrazan, uno dice inmediatamente: “son una maricones” “lloran por una mina”
Ellos hablan de fútbol, ellas de sexo.
Una es arquitecta que está casada, ella cuenta que los obreros no le hacen caso. “Las mujeres tienen que ser secretarias”

Luego, cada grupo expuso la lista de lo trabajado:
¿Qué sentimos que no podemos hacer por ser mujeres?
  • üEstudiar algunas carreras
  • üAcceder a puestos políticos
  • üEjercer cargos eclesiásticos
  • üHacer asado
  • üEscupir en la calle o erutar
  • üNo llevar el apellido del varón
  • üEngañar a nuestras parejas
  • üEngordar
  • üNo arreglarnos
  • üSer colectivera
  • üLlamarnos Raúl o Roberto
  • üUsar pollera o mangas cortas si no estamos depiladas
  • üIr de la mano con una mujer
  • üHacer cosas que requieran de fuerza física
  • üHablar mucho sobre nuestra sexualidad, porque se nos tilda de putas
  • üDejar pasar a un varón en el colectivo. Siempre tenemos que pasar primero nosotras
  • üNo querer tener hijos
  • üNo ocuparnos de la estética
  • üPoner huevos
  • üSalir con mas de un chico
  • üNo hacernos cargo de los roles en el hogar
  • üMostrarnos fuertes
¿Qué sentimos que no podemos hacer por ser varones?

  • üHacer algunos trabajos
  • üLlorar
  • üSer débiles
  • üAdoptar solos a un hijo
  • üDecirle que no a una mujer
  • üEstudiar ciertas carreras
  • üNo saber manejar
  • üIr al Encuentro Nacional de Mujeres
  • üDecir que no nos gusta el fútbol
  • üJugar con muñecas
  • üMaquillarse
  • üSer mantenidos
  • üNo pagar el “telo”, el cine...
  • üNo responder con erección en un encuentro sexual
  • üAbrazarnos mucho
  • üUsar polleras o vestidos o ropa que se considera femenina
  • üHablar de sensibilidad
  • üPonerse cosas rotas
  • üUsar prendas de colores “llamativos”
  • üMostrar sensibilidad
  • üTener contacto con otro hombre
  • üNo ser atraídos por el sexo opuesto
Intervenciónes del colectivo Frida:

- Nuestra intención es enmarcar estos estereotipos a los que se han referido en la cultura que forma parte de nuestro contexto, que es patriarcal
Por ésto dos compañeros nos van a contar un poco cuál es la visión que de esta cultura patriarcal tenemos en el Colectivo Frida, para ver si la compartimos y para intercambiar

- Queremos ver qué es lo que tienen en común todas estas cosas que estuvimos viendo que suceden en nuestra vida cotidiana y que tienen que ver con los estereotipos. Creemos que eso que tienen en común está relacionado con lo que llamamos “Patriarcado”, que nos impone una forma de estructurar las relaciones entre los géneros , donde se asigna un poder diferencial a los varones sobre las mujeres.

- Como cualquier sistema de poder (el Capitalismo también), el Patriarcado organiza los comportamientos de las personas a partir de los que se consideran aprobados o no, dentro de la sociedad. Se centra en las cuestiones del cuerpo, la sexualidad y los roles de género.
Es un sistema de relaciones complejas de poder, que va cambiando en sus formas y en sus métodos y que regulan esa relación dispar de los varones con las mujeres y con otras identidades sexuales. Al interior de la masculinidad también, sobre los hombres no tan hegemónicos, podríamos decir: por ejemplo los que tienen mayor intimidad entre ellos o los homosexuales, los que son vistos como “no-hombres” o como que están “en falta”.
Entre las mujeres por ejemplo, también: el caso de las lesbianas, no poder ir de la mano dos chicas... siempre hay riesgo de ser marcada como la que está en falta en relación a los códigos o el sentido común, que el patriarcado impone, siempre de forma dinámica y cambiante

- Pero el Patriarcado tiene algunas características que se vienen reproduciendo desde hace siglos: desde antes de la edad media, en las primeras sociedades agrícolas, donde los varones poseedores, los patriarcas de cada familia, eran los que guiaban toda la producción agrícola.
Esto se mantiene en la Edad Media, se refuerza incluso con otras, nuevas relaciones sociales: por ejemplo el señor feudal tiene una relación patriarcal con los siervos, los varones que a su vez tienen una relación de autoridad con el resto de su familia extensa.
La Iglesia también se maneja así: el Papa como el patriarca de todos los párrocos de las diócesis, que son a su vez patriarcas comunales.
Con el arribo del Capitalismo, el patriarcado se mantiene. Pero ¿por qué se mantiene?
El patriarcado plantea dos términos que se relacionan mutuamente: varón y mujer y se maneja a través de esa polarización, por ejemplo otras identidades sexuales y/o de género están excluidas, se invisibilizan, se consideran anomalías desde el punto de vista patriarcal.
La esencia del patriarcado puede verse así: la figura de un varón poseedor, que posee económicamente y acapara el poder en las relaciones personales y sociales y también una mujer subrogada a esa figura masculina fuerte.

- Pero el patriarcado, como toda relación de poder, siempre está enfrentándose a una resistencia, la resistencia a la dominación: las marchas del orgullo lesbiano, gay, travesti, trans, bisexual; las oleadas de los movimientos feministas que recorren el siglo XX, los ´60 y a principios de siglo también.
El patriarcado va modificándose, tuvo que modificarse. Esto es muy importante para no pensar en una estructura que es siempre igual a sí misma. Es tan complejo como el capitalismo, que va cambiando sobre sí mismo, digamos, no es el mismo capitalismo siempre.

- Podemos pensar al patriarcado y al capitalismo en términos de dominación y explotación: la explotación capitalista tiene distintas formas de ser legitimada. Esta legitimación puede darse desde varios lugares: el patriarcado, el racismo y otras... son elementos culturales que sustentan una forma de explotación particular.
Podría ser otra a manera de explotar, como las ha habido antes del capitalismo, y el patriarcado igual existía.
Nosotrxs al capitalismo y al patriarcado los pensamos juntos porque los vivenciamos juntos. Pero con otro sistema de explotación también tendríamos patriarcado.
El patriarcado no es el capitalismo, lo pensamos como forma de dominación que asegura la continuidad de un modo de explotación.

- Son complementarios...en el seno de una familia, el patriarcado qué conlleva: una explotación, la existencia de un varón dominador, propietario, dueño de los recursos materiales familiares y una relación de dominación, en el sentido de que es el patriarca quien conducirá los destinos de esa familia. Se da un reflejo de lo que sucede en el macro sistema social capitalista, en esa pequeño sistema que es la familia.
Hay familias que no responden a esto, y de hechos se considera que estamos viviendo una crisis social y en los vínculos, en relación a la existencia de familias “diferentes”.

- Por ahí otra cosa para aclarar es que cuando decimos varón patriarca, no significa que el patriarcado se reproduzca únicamente por obra de los varones o porque un varón se imponga a las mujeres de su comunidad. El patriarcado lo reproducimos todos y todas y de hecho, resistir el patriarcado es una tarea permanente, cotidiana, hora a hora. Por vivir en esta cultura, ninguno ni ninguna está excento de estar reproduciendo cosas que incluso nos provocan sufrimiento. Esto también tiene que ver con la complejidad de la dominación.

-Una parte fundamental para que el patriarcado se reproduzca, es la labor que llevan adelante las mujeres, aceptando las actitudes y conductas patriarcales e incluso fomentándolas en sus hijos e hijas. Se crean vínculos reproductores

- En una de las escenas que representaron, las mujeres cuestionaban la actitud de los dos varones que se abrazaban. Es en ese sentido en que las mujeres tenemos ciertas responsabilidades en la reproducción de los estereotipos sexistas heteropatriarcales.
Los varones tienen como tarea ver cuánto pueden, personal y colectivamente, correrse de esa posición de barón hegemónico y en ese correrse perder parte de sus privilegios.
Para que realmente exista una igualdad entre todos y todas, será necesario que algunos y algunas cedan privilegios.
Hay mujeres que tienen privilegios también, pero mayormente son los varones los que se ven beneficiados en esta cultura... excepto los varones no hegemónicos

Intervenciones de asistentes:

- A mi lo que se me complica es pensar al sujeto de cambio, en este sistema de dominación, en relación al planteo del amo y el esclavo, desde Hegel: en este planteo dialéctico de la dominación no puede existir el amo sin el esclavo. El amo es estático. La vida del amo depende de la del esclavo. Entonces el cambio solamente puede venir del esclavo, del dominado. Desde esta perspectiva la pregunta sería ¿cómo pensamos al amo en el patriarcado? Los varones supuestamente pueden dejar de ser amos, en realidad se estarían privando de esa posibilidad. ¿O sería un sistema de dominación que no tendría sujeto?

- Si pensamos el patriarcado como una forma de organizar la vida cotidiana y de otorgar roles de géneros, que incluso son una creación de esta misma cultura, en el sentido de que es la forma de plantear identidades estancas, como que el deseo de uno se tiene que enmarcar dentro de esas categorías. En las sociedades de clases, siempre las clases dominantes han jugado con las formas de organizar la vida cotidiana, han buscado la mejor forma de explotar. Incluso dentro del capitalismo existen distintas formas de organizar la vida para garantizar y legitimar al mismo capitalismo. En este sentido el rol del amo sigue estando en las clases dominantes y no en los varones desde el punto de vista biológico.

- Por ejemplo, un fenómeno como el caudillismo, donde un colectivo que está lanzado a determinadas tareas o reivindicación, deposita organizativamente responsabilidades máximas en una sola persona y si no está esa persona, se la espera para que hable, como si fuera el único que pudiera expresar la política del colectivo, les parece que ¿es un fenómeno patriarcal?

Luego volvimos a los grupos a discutir: ¿Cuáles son los efectos que experimentamos en nuestra vida cotidiana por el hecho de vivir en una cultura patriarcal, como marcas? Esta vez las memorias de lo trabajado serán tomadas por un varón en cada grupo.

Una vez que se comenzó el intercambio, se acercaron materiales para, teniendo en cuenta que en varios centros de estudiantes se está queriendo armar secretarías de Géneros: Hacer un afiche con imágenes, frases, que sirva para difundir lo que trabajamos / aprendimos en este taller, que cuestione los estereotipos de géneros, que hable de las huellas del patriarcado en nuestros cuerpos y en nuestras vidas, o de todo eso junto.

Afiches












Segundo Plenario.


Intervención de Frida:
- Reflexionando primero sobre los tiempos de trabajo en el taller y la necesidad de que en este tipo de talleres seamos puntuales para que podamos debatir lo que el grupo organizador ha preparado.
Compartimos también las razones por las cuales elegimos comenzar el taller con la encuesta de la Comunidad Heterosexual Argentina: para desnaturalizar la heterosexualidad normativa.

Luego, pasamos a la exposición de lo discutido en cada grupo:

Grupo 1
√ En relación al Estado: la ley de Cupo no asegura la liberación de la mujer, porque es funcional al capitalismo y al patriarcado.
√ Somos opimid@s y opres@ores al mismo tiempo.
√ Desde pequeñ@s nos van domesticando, disciplinando, adoctrinando. Desde los colores, las canciones infantiles, etc. Dan el siguiente ejemplo: en un comedor se entregan mochilas para repartir a los/as niños/as, la mitad de las mochilas rosas, la mitad azules. Como había más cantidad de niños, algunos tenían que usar mochilas rosas, y éstos no quisieron, en cambio las niñas no tenían problemas en usar mochilas azules.
√ Es importante debatir sobre la necesidad de protección que tienen algunas mujeres en relación a su propia sumisión.
√ La falta de participación de las mujeres en los movimientos, especialmente en instancias de definición, como plenarios o mesas de organización.
√ Es evidente que los hij@s significan una limitación para la participación política de las mujeres, ya que éstas son las únicas que deben hacerse cargo de l@s mismos según los roles de género asignados.
√ Tener en cuenta que el sistema educativo es funcional al proceso de reproducción del sistema y del patriarcado. Dan el siguiente ejemplo: cuando se da en la escuela el tema de sexualidad reproductiva, se enseña que el óvulo es pasivo, pues está a la espera de que el espermatozoide más capaz puede llegar a fecundarlo, cuando en realidad el óvulo también va en la búsqueda del espermatozoide. Este es una muestra de cómo las concepciones patriarcales se reproducen en muchos temas.
√ Diferencias salariales entre varones y mujeres.
√ Invisibilidad de la lucha de las mujeres. Por ejemplo en la Revolución Rusa, en el zapatismo. Yo me enteré hoy que la revolución rusa comienza con una manifestación de mujeres.
√ El antipatriarcado debemos sostenerlo varones y mujeres, los varones también somos oprimidos.

Grupo 2

√ La cultura nos condiciona hacia el patriarcado.
√ Debate clase versus género. Es una lucha paralela o por partes?. Es una lucha que va de la mano, uno sin el otro no existe, no se pueden priorizar las luchas. Importancia de atacar en todos los frentes al sistema. Es legítimo pensar que en un sistema capitalista es más factible luchar contra el patriarcado? Es necesario tener en cuenta que con sólo resolver las contradicciones económicas no alcanza.
√ Mientras el grupo expone, en un juego de palabras surge el concepto “patriarcalismo” que es una mezcla de patriarcado con capitalismo. Se llega a la “conclusión” de que nos debemos enfrentar al “patriarcalismo”.
√ Ponen como ejemplo que durante la lucha en contra del aumento del boleto, se hizo un cordón de seguridad en donde había mujeres, y los mismos compañeros se negaban a que estuvieran en ese rol, argumentando de que las mujeres no podían brindar seguridad en esos casos.

Grupo 3

√ En el grupo se siguió debatiendo sobre la pregunta que hizo Ramiro acerca de la relación dialéctica entre amo y esclavo. El opresor siempre es opresor y nunca sale de ese lugar? Puede ser el opresor al mismo tiempo oprimido? Debate sobre cuál es el Sujeto de la revolución, del cambio social. Se llega a la conclusión de que es un debate difícil y que no se puede simplificar, es necesario analizar bien cuáles son las clases dominantes y que roles se imponen, todo teniendo en cuenta que va cambiando según el contexto histórico. Surgen muchas preguntas, y se llega a la conclusión de que el mejor modo de empezar a cambiar las cosas es preguntándonos, cuestionándonos, teniendo mas dudas que certezas.
√ Los roles no son estáticos, van cambiando en función del contexto, de las situaciones.
√ Tener en cuenta que hay un sistema de privilegios y recompensas que tiene el patriarcado. Los varones no quiere renunciar a ellos, y esto es un impedimento a la hora de luchar para cambiar las cosas.
√ Terminamos con una pregunta: ¿Donde está la clave de la libertad? O de nuestras libertades?

Intervenciones finales:

- Menos ambiciosa, haré algunas preguntas que se me dispararon a partir de las exposiciones ...
¿Un burgués puede ser como el Che? El Che era burgués?. Marx decía que no se puede tener prejuicios en relación al origen de clase.
¿La lógica con la que piensa Hegel la dominación es la única posible para dar cuenta del patriarcado?
En relación a las prioridades en la consideración del capitalismo y el patriarcado, aparece la discusión sobre la “contradicción principal”, las prioridades y jerarquías en las luchas, hay que tener en cuenta que siempre ponemos prioridades, pero es necesario pensarlas, y preguntarnos ¿en función de qué se ponen esas prioridades? En nombre de la conradicción capital-trabajo, en nombre del proletariado... y sin embargo las acciones de los movimientos o los colectivos no siempre son coherentes con ese pensamiento, con ese a priori
¿por qué elegimos poner el cuerpo en algunas cosas y en otras no?
Es necesario definir prioridades colectivamente, no son las prioridades que otorgamos individualmente a los hechos.

- Pensemos en qué huellas deja el patriarcado en nosotros y nosotras? Importancia de pensar en qué y cuándo hacemos masa con el opresor. Cuándo habla en mí el opresor?

- Dio el ejemplo de un grupo de compañeras que salió a hacer una pintada y una de ellas dijo que era mejor que vaya también un varón para estar más seguras.
Se inician diálogos y se comenta que ha que considerar que hay situaciones particulares en las que las mujeres están mas vulnerables: por ejemplo caminando de noche desde la Universidad hasta Jara
Nos pueden pasar más cosas a las mujeres

- Es verdad que el sistema pone en estado de vulnerabilidad a la mujer, pero es importante pensar en que victimizarnos como mujeres no es también un privilegio del cual también tenemos que deshacernos?

- Pone el ejemplo de cuando las mujeres apelamos a la supuesta superioridad en fuerza de los varones, para evitar llevar cosas pesadas. También pone el ejemplo de cuando las mujeres nos aprovechamos de los roles de género y dejamos que los varones nos paguen las cosas en las “citas.
Se habla de las “comodidades” de las mujeres: que se les pague el taxi, por ej.

- Se pone el ejemplo de cuando una compañera se ofreció a llevarlo en bicicleta (cuando lo corriente es el varón el que lleva a la mujer), y él acepto y a muchos esto no les pareció bien o les asombró.

- Está bien que las mujeres puedan exigir su derecho a “cagarse a palos” por ejemplo en un escrutinio? Hay mucho debate en torno a que si las mujeres tiene igual fuerza que los varones. No estoy seguro de que en esos casos las mujeres puedan ser igual q los hombres.

- En estos casos está bueno pensar en términos de las características de las personas, las aptitudes y no atribuirlas al género. No todos ni todas estamos preparadxs para las mismas cosas o no queremos hacer las mismas cosas.

- Importante no forzar los roles porque no tod@s podemos ejercerlos. También a un hombre se lo obliga mediante estereotipos sexistas a “cagarse a trompadas” o a ser fuerte, y no todos pueden cumplirlo.
Importancia de pensar en la diversidad, eso es igualdad.
Romper la dicotomía.
Hoy hablamos todo el tiempo en términos de varones y mujeres, pero es importante que veamos por qué no fue tematizado el tema de travestis, transexuales y diversas identidades. Seguramente porque en el grupo no hay ningunx, pero tendríamos que preguntarnos ¿por qué en la Universidad no vemos a nadie?

- Para mi la identidad es movible, que cambia. La identidad no es estática, ni esencialista ni natural. Es necesario romper moldes. Yo ahora me siento heterosexual, pero considera que puede cambiar, que esta abierto a la posibilidad de que su deseo cambie. Que no hay que etiquetarse ni etiquetar y hay que salirse de la dicotomía hombre-mujer. Lo que pasa es que se tiene miedo y repulsión a lo diferente. Lo diferente se presenta como una desviación, como una anormalidad.
Está bueno pensar en que un@ se enamora (o siente sólo atracción) de las personas, no de los géneros.

- Incomodan las etiquetas , a vos que sos varón heterosexual, pero pensemos en la necesidad de visibilizar otras identidades posibles, por ejemplo pensemos ¿qué pasa con una maestra que es lesbiana? Sobre ella caen todos los estereotipos: de mujer=madre, de “segunda madre”... y a lo mejor ella no es madre ni lo va a ser. Pero también es posible que una mujer que no quiere tener hijos necesite que se ponga en cuestión la fórmula mujer=madre

- Es complejo el tema de la identidad. Hay mujeres que se dicen lesbianas políticas, aunque se reconocen bisexuales, esto para poder visibilizar algunas problemáticas que son propias de la opresión hacia las lesbianas. Considerar las agresiones, la violencia que se ejerce muchas veces sobre lesbianas, gays, travestis, trans, por el sólo hecho de mostrarse, hacerse ver.

- Se habla de la hipocresía de algunos varones en relación a las travestis, que las agreden y luego son los prostituyentes.
Pensar la existencia de cuerpos diversos trans, discapacidad, obesidad, en relación a la normalidad y el “costo de esa diferencia”. La medicina interviniendo esos cuerpos en nombre de la normalidad.

- Está bueno pensar en la diversidad de la identidad pero hay que tener cuidado todo el tiempo de no generar nuevos estereotipos. Está bueno que esto fluya, que el amor y la sexualidad no esté etiquetado.
A veces se pide seguir siendo parte de este sistema

- Pensar en la idea de lo que significa los derechos humanos, a quienes se incluye en ese concepto. Pensar en que se da derechos a personas en función de las relaciones, por ejemplo con el matrimonio. Algunos derechos deberían ser universales y no estar condicionados.

Aplausos finales!!!!!!

Se pregunta si hay otro taller pensado.

CUMBIA, COPETEO Y LÁGRIMAS. Travestis, transexuales y transgéneros en la Argentina

Viernes, 1 de Agosto de 2008, publicado en Suplemento SOY de Página 12

Estadísticas, conclusiones y esperanzas

Con la primera persona del plural la comunidad travesti, transexual y transgénero presenta un libro conmovedor y necesario para darse a conocer, aportar leña al debate y ejercer la ciudadanía. Entre el ensayo, el informe, la denuncia y el álbum familiar, Cumbia, copeteo y lágrimas es fiel espejo de cuerpos concretos que a lo largo de todo el país nacen en la ilegalidad, viven en la ilegalidad y muy pero muy temprano, mueren en ese mismo oscuro lugar.


En el año 2005 apareció el libro La gesta del nombre propio, que daba cuenta de las condiciones de vida del colectivo en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. Con este nuevo libro, la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt) cumple con su compromiso de completar la investigación con datos sobre el resto del país. Casi 300 travestis de Córdoba, Salta, Mendoza, San Miguel de Tucumán y Neuquén respondieron a un cuestionario donde se les pidió detalles sobre educación, vivienda, vínculos familiares, ingresos, prostitución, salud, violencia. La investigación contó con la coordinación académica de Renata Hiller, Aluminé Moreno y Ana Mallimaci y la densidad del trabajo se completa con las voces de Mauro Cabral, Marlene Wayar y Diana Sacayán. La compiladora general, Lohana Berkins, define en su introducción el sentido político de este trabajo. También devela las razones que llevaron a elegir este título y con esas palabras vuelve a descorrer el velo de una intimidad, de una familia, de un modo —o varios— de estar en el mundo: “La ‘cumbia’ hace referencia a la música que escuchamos y bailamos cuando nos celebramos. Entonces, muchas veces pasamos al ‘copeteo’ y sumamos el brindis y los convites al baile. Las ‘lágrimas’ llegan cuando la emoción está flor de piel y se mezclan las añoranzas y la borrachera: allí comienzan a aparecer las historias de alegría y de dolor que entrecruzaron nuestras vidas. Es en estas circunstancias en las que surgen y circulan las historias que hilvanamos en este libro”.

Katya era hija única. Falleció el 4 de julio del año pasado, de un infarto. Nunca se prostituyó. Era costurera y trabajó en un taller de zapatos. Solía tirarles las cartas a sus compañeras, a quienes escandalizó en los ‘80 cuando se puso en pareja con otra travesti. Bailaba, cantaba y monologaba en la murga. En los últimos años se acercó a la religión umbanda y terminó convirtiéndose en Mai de Santo, la persona que dirige el culto y coordina las sesiones espirituales.
“Era de la noche, tenía espíritu bohemio, le gustaba mucho el arte”, coinciden quienes la conocieron. Agustina vino a la Capital Federal desde Guernica, provincia de Buenos Aires. Era adoptada y tenía muchas dudas sobre su pasado (quería consultar a las Abuelas de Plaza de Mayo al respecto). Ni bien supo que estaba enferma organizó una larga despedida con sus amigas y partió hacia Europa. Volvió de París sin dinero y muy mal de salud. Falleció en el 2000.

Adelanto del libro Cumbia, copeteo y lágrimas. Informe nacional sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros; compilado por Lohana Berkins

Enlazadas

Permanece inmóvil en la esquina mientras su bolso se balancea como un péndulo. Se aparta el pelo de los hombros en un gesto que repetirá varias veces en la jornada. Mira hacia los costados con ansiedad, como esperando algo, como deseando que aquello aparezca de una vez, quizás incluso sin saber de qué se trata exactamente. Hace un poco de frío y se da calor a sí misma frotándose los brazos. Sí, ha salido con poco abrigo. Quizás ese saquito que dejó sobre la cama no hubiese estado de más. De pronto en la esquina dobla un auto, prende sus balizas y va deteniéndose poco a poco hasta quedar estacionado a su lado. Ella se acerca e intercambia algunas palabras con el conductor del automóvil a través de la ventanilla baja del asiento del acompañante. Finalmente sube al auto y se marchan.

Quien la ha recogido es su hermana, su amigo, su sobrino, su pareja o su cuñada. Juntos irán a visitar un pariente, el hospital, el cine; concurrirán a la cita con el odontólogo, la reunión con otras compañeras, el nacimiento del hijo de una amiga o una cena de cumpleaños.

Sin embargo este texto que usted está leyendo es sobre travestis, transexuales y transgéneros. Quienes lo tenemos en las manos lo sabemos y tal vez por ello, al leer las primeras líneas, suponemos que esa escena corresponde a una situación de prostitución. Quizás incluso a muchas de nosotras nos haya sucedido estar esperando en una esquina a una hermana, un amigo, un sobrino.... para ir a visitar un pariente, el hospital, el cine... y sentir las miradas sobre nuestros cuerpos, como si estuvieran en exposición. Quizás incluso la policía, en esos momentos, haya querido llevarnos detenidas por el solo hecho de estar esperando en una esquina a nuestras parejas, a nuestras cuñadas... para ir a la cita con el odontólogo, a la reunión con otras compañeras, a una cena de cumpleaños...

En nuestra sociedad travestismo, transexualismo, transgeneridad y prostitución parecen anudarse naturalmente, como si nuestras identidades implicaran, inmediatamente, la prostitución callejera.

“Puta”, “prosti”, “de la calle”, “en el sexo” fueron algunas de las respuestas de casi el 80 por ciento de las compañeras encuestadas en todo el país cuando se les preguntó acerca de su principal fuente de ingresos. Aquellas que tienen otro tipo de empleos son un 14,8 de las entrevistadas y consignaron trabajos como peluquería, costura, depilación o actividades esotéricas. Finalmente, un 3,1 por ciento afirmó recibir algún otro tipo de ingreso (especialmente planes sociales o subsidios e ingresos de la pareja) y el 1,2 vive exclusivamente del ingreso de sus parejas.

Un breve paneo por las edades de las entrevistadas y su principal ocupación puede darnos algunas claves: en todos los grupos de edades hasta 41 años, la principal ocupación (superando siempre el 80 por ciento) es la prostitución. Entre las mayores, los porcentajes diminuyen pero nada nos habilita a pensar que no hayan ejercido la prostitución previamente.

Incluso si atendemos a sus actuales ocupaciones, entre aquellas que tienen otros empleos nos encontramos con que son trabajos de baja capacitación y ejercidos, en su gran mayoría, de manera independiente. Esto señala una grave dificultad con la que corren las travestis, transexuales y transgénero mayores: el mercado de la prostitución las descarta con su salud dañada por años de exposición a situaciones de riesgo. Mientras tanto, quizá se encuentren con que nunca participaron del mercado de trabajo y por ende no tienen ningún tipo de aportes jubilatorios ni experiencia laboral que las habilite para un empleo. Este cuadro, sumado a la discriminación, lleva a las compañeras mayores a una enorme desprotección y a sufrir serias dificultades económicas. Algunas de ellas logran, como señalábamos, hacerse de un oficio que les permita sobrevivir, pero esto tampoco brinda mayores garantías.

(...) Esta sociedad se sigue escandalizando y diciendo “hay alguien desnudo en la puerta de mi casa”. Sin embargo a nadie le importa preguntarse por qué alguien con tres grados bajo cero tiene que estar desnudo allí. Qué decir entonces de los que se avergüenzan o cierran los ojos ante la presencia de tantas chiquitas travestis, transexuales o transgénero (o de aquellas que incluso andan todavía preguntándose qué son, qué desean ser) y que no sólo tienen que proveerse los ingresos para vivir sino que además lo hacen en situaciones riesgosas para su salud e integridad. Cómo, en todo caso, no es eso lo que escandaliza. Así, nuestras identidades, prostitución y segregación se anudan en un complejo del cual es difícil salir. La discriminación y el desarraigo nos expulsan de la escuela y esto a su vez dificulta la búsqueda de horizontes laborales: cuanto menor es el nivel educativo alcanzado, mayor es el porcentaje de compañeras cuya principal fuente de ingresos depende de la prostitución. Entre quienes tienen primaria incompleta, casi el 90 por ciento se dedica a eso; de aquellas que la terminaron, el 86,7 también encuentra en la prostitución su principal fuente de ingresos. De las que tienen la secundaria incompleta, un 81,4 se prostituye y, partir de allí, las cifras descienden del promedio total: 76,7 de las que terminaron la secundaria, la mitad de las que tienen una carrera universitaria o terciaria incompleta y finalmente solo el 33,3 por ciento de las que completaron una carrera tiene como principal fuente de ingresos la prostitución. Sin embargo, es importante recordar que este último grupo constituye apenas un 2,3 por ciento del total de compañeras encuestadas.

Cumpleaños de La Muñeca. Años ‘80. Salvo Lohana Berkins (agachada y con un tapado), todas las chicas de está foto han fallecido. De izquierda a derecha, aparecen Yésica (sentada), Marcela La Riojana, Ambar, Mariela La Uruguaya, La Buru del Tigre y finalmente La Muñeca (agachada junto a Lohana).

El desarraigo como destino

Una cuestión relevante para comprender las condiciones de vida de las travestis, transexuales y transgéneros en nuestro país y en otros países latinoamericanos es que muchas asumimos nuestras identidades a temprana edad. Estos procesos personales ocurren en el marco de sociedades que criminalizan nuestras identidades. En consecuencia, comenzar a vivir de acuerdo con nuestra identidad sexual conlleva, con mucha frecuencia, a la pérdida de nuestro hogar, de nuestros vínculos familiares y la marginación de la escuela.

En la encuesta que realizamos durante el año 2006 en distintas regiones de Argentina preguntamos a todas las participantes a qué edad asumieron su identidad de género. Sabemos que ésta es una cuestión compleja porque consideramos que la construcción de la identidad es un proceso que involucra distintos elementos: deseos, acontecimientos, decisiones, participantes, entornos, limitaciones y posibilidades. Entonces, la definición de un momento en particular quedó librada a cada encuestada. Algunas hicieron referencia a sus emociones o a relaciones sentimentales, otras a las primeras veces que se vistieron con las ropas que deseaban; muchas mencionaron el momento en que salieron a bailar o cuando se presentaron como travestis, transexuales o transgéneros ante personas importantes afectivamente.

Lo que nos interesa de esta pregunta es la posibilidad de constatar si hay vinculaciones entre la edad en que asumimos nuestras identidades y algunas situaciones que vivimos. Más de la mitad de las participantes asumieron su identidad travesti, transexual o transgénero entre los 14 y los 18 años, el 35 por ciento respondió que esto sucedió antes de los 13 años y el resto afirmó haber asumido su identidad de género a partir de los 18 años.

En nuestros recorridos vitales encontramos que el reconocernos como travestis, transexuales o transgéneros ha implicado experiencias de desarraigo. Muchas nos hemos visto forzadas a abandonar nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestras ciudades y nuestras provincias —a veces hasta nuestros países— durante la adolescencia o la juventud con el objetivo de buscar entornos menos hostiles o el anonimato de una gran ciudad, que nos permita fortalecer nuestra subjetividad y otros vínculos sociales en los que nos reconozcamos. Otro motivo importante se vincula con nuestras estrategias de subsistencia, porque a veces la decisión de migrar responde a la búsqueda de mercados de prostitución más prósperos que el del pueblo o la ciudad en la que nos criamos o con la esperanza de encontrar alguna ocupación alternativa en otra localidad. (...)

De izquierda a derecha: la que fuma es Estrellita, repostera de profesión, falleció a los 19; a su lado, La Tía Karina (trabajaba de peluquera a domicilio); Marilú –la única con vida del grupo– es una histórica amiga de las travestis salteñas que aún sigue ayudando a varias compañeras; La Fofó (aparece agachada) murió en la cárcel de varones de Salta y La Julia de Tartagal, quien falleció a los 20, estuvo en situación de prostitución desde los 14.

Familia

Mientras que en la experiencia de otros grupos sociales discriminados las familias pueden resultar un resguardo respecto de la hostilidad social, en el caso de las travestis, transexuales y transgéneros a veces el grupo familiar es uno de los espacios en los cuales no se respeta nuestra identidad y donde somos agredidas cotidianamente. Por eso, les preguntamos a las encuestadas que no residen junto a sus familiares si mantienen vínculos con sus familias porque consideramos que es un dato importante para conocer las actitudes sociales hacia nosotras, ya que los comportamientos y opiniones de nuestros parientes coinciden con tendencias sociales más amplias. Respecto de la continuidad de los lazos familiares vimos la incidencia de la edad en que las encuestadas señalan haber asumido su identidad de género y la edad que tienen actualmente. Por un lado, si tenemos en cuenta el momento en que las encuestadas comenzaron a vivir como travestis, transexuales o transgéneros, observamos que el 33 por ciento de aquellas que dicen que esto ocurrió antes de los 13 años ha interrumpido su contacto con familiares. Entre las que asumieron su identidad entre los 14 y los 18 años, la proporción es mucho más baja: 11 por ciento. Por último, el 17 por ciento de quienes asumieron su identidad de género a partir de los 19 años responde que no mantiene contacto con su familia.

Los porcentajes anteriores nos hablan de la situación de desprotección en que se encuentran las niñas y adolescentes travestis, transexuales y transgéneros, que tienen mayores probabilidades de ser marginadas por sus grupos familiares cuanto antes comiencen con la construcción de sus identidades.

Por otro lado, si tenemos en cuenta la edad actual de las participantes de la encuesta, encontramos que las más jóvenes se relacionan con sus familiares con más frecuencia (87 por ciento). A medida que aumenta la edad de las encuestadas, esta proporción disminuye (78 para el grupo entre 22 y 31 años; 75,5 para el grupo entre 32 y 41 años; 79 para el grupo entre 42 y 51 años y 71 para el grupo de más de 51 años).

Podemos interpretar de varias maneras el hecho de que las más jóvenes continúen en contacto con sus familiares más a menudo que las mayores.

Una posibilidad es que en la actualidad haya más posibilidades de que algunas y algunos de nuestros familiares respeten nuestras identidades que hace algunos años. Esta transformación se relaciona con los esfuerzos por organizarnos y por defender nuestros derechos.

En los últimos diez años nuestras luchas individuales y colectivas contribuyeron a que se conozca más acerca de nosotras y de las condiciones en las que vivimos. Sin duda, la visibilidad social por la que aún estamos peleando aumenta esta posibilidad. Otra cuestión que debemos mencionar es que, para evitar ser aisladas por nuestras familias, a menudo soportamos la falta de reconocimiento de nuestra identidad. En estos casos, el costo de permanecer en contacto es soportar la violencia de ser tratadas como varones.

Por último, otra posible explicación del mayor contacto con sus familias que tienen las más jóvenes es que, debido a la edad, tenemos más oportunidades de obtener mayores ingresos y colaborar con la economía familiar. Para profundizar este tema es interesante ver las respuestas de las encuestadas que no residen junto a sus familiares y que realizan aportes económicos a sus parientes. A partir de esta pregunta, encontramos que continúan en contacto con sus parientes el 98,5 por ciento de quienes envían dinero a sus familiares, entre aquellas que no lo hacen esta proporción desciende al 66.

El cuerpo intervenido Cuánto, dónde, cómo y con quién

Consultamos a compañeras de distintas regiones del país si habían modificado su cuerpo. Más del 80 por ciento respondió afirmativamente, el 18 contestó que no. Como ocurre con otros términos que intentan dar cuenta de experiencias complejas, las intervenciones sobre el cuerpo presentan dificultades para su definición porque involucra una serie de recursos materiales y simbólicos; procesos diversos, múltiples participantes, deseos y decisiones que tienen sentidos variados de acuerdo con el contexto y la persona involucrada. Todas las personas intervienen sus cuerpos a través de distintos procedimientos y con objetivos diferentes. En este aspecto, las travestis, transexuales y transgéneros no somos una excepción.

En este caso, priorizamos una serie de prácticas (entre muchas posibles) que consideramos relevantes para conocer más acerca de nuestro estado de salud y también sobre nuestras oportunidades de acceso a condiciones que preserven nuestra integridad física y psíquica. De modo que preguntamos a las participantes que afirmaron haber modificado su cuerpo si se han inyectado siliconas, implantado prótesis, tomado hormonas o recurrido a otras alternativas. También consultamos sobre los ámbitos en donde se han realizado estos procedimientos (clínica privada, consultorio particular, hospital público, domicilio particular u otro espacio).

El 86 por ciento respondió que se había inyectado siliconas, mientras que el 14 restante dijo no haberlo hecho. Dentro del grupo que se inyectó siliconas, casi el 90 por ciento señaló que la intervención tuvo lugar en un domicilio particular, el 9 en una clínica privada, el 3 en un consultorio particular y el 2 por ciento en un hospital público.

En lo relativo al implante de prótesis, el 23 por ciento de las consultadas manifestó haber realizado este procedimiento, el 77 restante respondió negativamente. Entre quienes se implantaron prótesis, el 45 por ciento aseguró haber concurrido a una clínica privada, el 38 manifestó que esta práctica se realizó en un consultorio particular, mientras el 17 por ciento restante indicó que el implante fue en un domicilio particular.

Acerca de los tratamientos hormonales, casi el 70 por ciento de las participantes afirmó haber realizado estos procedimientos. Al preguntarles acerca de los ámbitos a los que recurrieron para asesorarse y proveerse, el 80 por ciento informó que había concurrido a un domicilio particular, el 11 optó por una clínica privada, el 8 por un consultorio particular y, por último, el 1 por ciento mencionó a los hospitales públicos.

Foto de tapa: Lorena Berkins estuvo en París, adonde se dirigió con miras de prostituirse (la foto proviene de su book). Le decían "La Gipsy". Fue asesinada a puñaladas por un vecino suyo.


martes, 22 de julio de 2008

De que hablamos cuando mencionamos al patriarcado???’ (texto de construcción colectiva)

PRIMEROS ACERCAMIENTOS

El patriarcado es un modo particular de legitimación de la dominación de unxs sobre otrxs. Se centra en un binarismo que consolida la distancia jerárquica con un otro “marcado” como diferente y portador de alguna inferioridad de base.

Funciona como el racismo, imponiendo jerarquías en el prestigio social y en la apropiación de poder, disponibles a priori para la persona según una especie de “concenso” previo. Estas competencias bien delimitadas, están basadas mayoritariamente en categorías de tinte “biologicista”, las cuales pretenden mantenerse de modo inconmovible, evitando un cambio socio-cultural de importancia.

El patriarcado puede pensarse como una especie de paradigma socio-vincular que sirve de marco legitimador para negar las vivencias cotidianas de malestar que producen en su despliegue los distintos estereotipos sexistas.

Su profunda inserción cultural lleva a que determine una buena parte de las interacciones espontáneas y los vínculos sostenidos que emprendemos con todo tipo de personas: “Jefe, ¿a cuanto el kilo de asado?”(él solo compra la carne para el asado, la verdura que la compren las mujeres...). O también, cuando un nene llora o está dolido se le dice: no seas nena o no seas maricón muchas veces sin intención conciente de atacar al sexo masculino ni a los homosexuales.

El “machismo” como corriente cultural (o representación social) deriva del patriarcado. Éste es un “entramado” con múltiples planos de proyección, mientras que el machismo es uno de sus emergentes sociales observables. Por ejemplo: el Estado interviniendo en la realidad social de modo absolutista y prepotente, actúa con una lógica patriarcal.

En realidad el patriarcado consiste en una serie de normas performativas (no escritas en papel sino inscriptas en la subjetividad de las personas , es decir en actos repetidos en el tiempo, que marcan cómo deben ser las relaciones entre hombres y mujeres: los dos géneros que dan cuenta de los dos únicos cuerpos posibles ... deseables...Ese binarismo excluye una amplísima gama de modalidades personales y divergentes tanto en los cuerpos como en las identidades que los habitan.

Los presupuestos incluyen relaciones de jerarquía y roles esperados en las relaciones entre varones y mujeres.

Además de incentivar una relación de poder de hombres sobre mujeres, la lógica patriarcal y hetero- normativa, excluye a otras identidades personales posibles, convirtiéndolas en anomalías sospechosas...

Pero también, el patriarcado posee implicancias económicas concretas, en cuanto a la posesión de bienes: la figura jerarquizada del varón poseedor, proveedor y/o administrador de los bienes familiares, por ejemplo. De esta forma, además de poseer una jerarquía mayor en los vínculos, se espera que los varones sean capaces de plasmar dicha “superioridad” en el terreno económico, materializando la ya mencionada asimetría simbólica que se juega en los vínculos.

Esto determina que, a nivel imaginario, el patriarca es EL poseedor de todo y de todos (recuerden incluso la importancia que le dan al Padre algunas corrientes teóricas, nombrándolo garante del orden simbólico a ser asimilado por las/los niñas/os en el contexto de la familia heteropatriarcal, las que pueden verse como visiones teóricas pro- patriarcales).

El patriarcado no sólo oprime a las mujeres, niño/as (como elementos subordinados de los vínculos) y a los cuerpos e identidades minorizadas (como anomalías negadas en su singularidad, como Gays, lesbianas, Travestís, Transexuales, Intersex y otras que ya existen y todavía no conocemos.). Además oprime a los propios varones hetero, los que son interpelados constantemente a través de los estereotipos sexistas, incitándolos a encarnar la norma rígida propia de lo instituido. El varón está coaccionado, debe amoldarse, si quiere ser un varón reconocido socialmente como tal. Así, si un varón quiere los privilegios patriarcales tiene que subordinarse y obedecer la norma. En nuestras sociedades, esto es visto como una sumisión necesaria para pertenecer. En caso contrario será considerado como uno que no es un igual, una suerte de categoría inferior de varón. Un otro agrupable junto a los demás otros, aquellos que nunca ejercen el poder patriarcal. Frecuentemente el varón cree que su condición de poseedor está amenazada, cuando pierde su rol de proveedor principal. Esta situación puede desencadenarle estados de depresivos y/o de gran irritabilidad. Es comprensible, ya que sienten que perdieron algo, al ser cuestionados por los mandatos patriarcales..

EL PATRIARCADO ES ANTERIOR AL CAPITALISMO...

Reconstruyendo el relato histórico acerca de la organización social de los humanos en épocas prehistóricas se propone el comienzo del patriarcado alrededor del inicio del periodo histórico, pero manteniendo algunas características del matriarcado durante algún tiempo hasta la instalación de las religiones judía-cristiana e islámica.

En Europa, con la difusión del sistema social conocido como feudalismo, el patriarcado se consolida de forma decisiva, ya que tanto el poder feudal como la iglesia católica adquieren gran capacidad para intervenir en la organización comunitaria (los siervos vivían en los feudos, “protegidos” por los señores; y todos los habitantes de una comunidad, aldea o villorio eran considerados de modo “natural”, como miembros de la diócesis de alguna parroquia, monasterio o convento). Tanto el poder del señor feudal, como la autoridad “divina” propia de aquella organización eclesiástica, determinaban relaciones de subordinación para el sujeto: campesinos y campesinas medievales, que reforzaban los tics propios del patriarcado de los llamados Pueblos Antiguos Europeos.

El patriarcado se ve convalidado desde las nuevas concentraciones de la autoridad social. Ellas a su vez encuentran en el patriarcado una sólida fuente para su propia autoridad. Esto se debe a que la autoridad inquebrantable que ejercían frente a las personas del “populus” era análoga a la autoridad patriarcal de los varones reconocidos socialmente en la comunidad como cabeza de una o varias familias. Asi es como vemos al patriarcado consolidado de modo dominante en Europa a lo largo de todo ese macro período histórico conocido como Edad Media.

¿ES POSIBLE SOSTENER EL CAPITALISMO SIN LA DOMINACIÓN PATRIARCAL?

Es cierto que el Patriarcado y el Capitalismo poseen orígenes y características que los diferencian entre si , aunque en la realidad histórico-social despliegan su acción de forma complementaria. Las determinaciones económicas interactúan de forma compleja con los mandatos socio-culturales En el sentido de su funcionamiento combinado, podemos decir que el patriarcado es una pieza clave en las relaciones de dominación, ya que hace posible viabilizar la explotación y la exclusión, fenómenos cabales del capitalismo. Así es como el capitalismo, en su desarrollo, encontró uno de sus puntales en el patriarcado. El sostenimiento del patriarcado, es utilizado por el sistema capitalista como herramienta de legitimación, en las relaciones sociales que promueve o permite. Todo esto se regula también a través de la acción del Estado, organismo de clase encargado del disciplinamiento de las voluntades y la contención de las “Crisis”, nunca consideradas como estructurales.

El patriarcado funciona también como representante cultural del capitalismo, mucho más popular que las corrientes neo-liberales (no libertarias, claro).Ambos sistemas actúan desde una lógica de las asimetrías, en una relación mutuamente especular. Ambos sostienen la figura del GRAN poseedor/acaparador: los grupos económicos poseedores del capital y de los medios de producción . Del mismo modo, el patriarca es el varón poseedor de las decisiones sobre los bienes familiares y, según el sentido común, es una referencia ineludible para los demás.

Patriarcado y Capitalismo están en una relación de conveniencia reciproca. El capitalismo sostiene relaciones de explotación y de apropiación desigual de los recursos necesarios para la vida. El patriarcado jerarquiza la posición de poder del varón heterosexual, relegando a lugares secundarios a mujeres, niñas/os, ancianos y otras identidades psico-personales.

Estas relaciones de asimetría vivenciadas en los vínculos personales, preparan y legitiman las desigualdades sociales-económicas fundantes del capitalismo. El patriarcado promueve así una nueva división de clases: la clase de los patriarcas y la clase de sus dominados, siendo ambos términos igualmente víctimas, en el sentido de que la actuación de estos roles lleva implícita la naturalización de la desigualdad y la opresión, contra las posibilidades de reconocer su existencia.

El obrero explotado en su empleo, regresará a su hogar y pretenderá adueñarse de la situación, como buen patriarca poseedor, reeditando la violencia de la que fue objeto anteriormente, al tiempo que la invisibiliza, a costa del malestar generado en otros y otras.

Como escribe Eduardo Galeano[i]:

“El admirable sistema que programa la computadora, que alarma al banquero, que alerta al Embajador, que cena con el General, que emplaza al Presidente, que intima al Ministro, que amenaza al Director General, que humilla al Gerente, que grita al Jefe, que prepotea al empleado, que desprecia al obrero, que maltrata a la mujer, que golpea al hijo, que patea al perro.”

La mujer, en su rol de madre reproductora de la fuerza de trabajo, no sólo cumple esta función criando hijos y alimentando al marido, también tiende a naturalizar su propia situación relegada y violentada, contribuyendo a difundir el patriarcado en su entorno más inmediato, el núcleo familiar que ha formado. Pero además, la mujer no sólo sufre el patriarcado sino que también sufre el capitalismo. Existe una doble opresión: no sólo trabaja por salarios de miseria y situaciones variadas de explotación laboral al igual que el hombre, sino que cuando llega a su casa atiende a lxs hijxs, lava los platos, limpia los pisos sin remuneración y en muchos casos se expone al maltrato físico y psíquico por parte de los varones de la casa.

El patriarcado posee sus propios mecanismos de reproducción, que por su íntima conexión con el capitalismo, constituyen un apoyo legitimador para este. Entonces el patriarcado les es funcional a las clases dominantes, las que por definición son reaccionarias; y buena ganancia que sacan de lo más conservador del “sentido común”, siempre reproductivo y enemigo de las innovaciones y los cambios, aunque sean necesarios para la mejora en la vida de las personas.

¿EN QUE MECANISMOS SE SOSTIENE SOCIALMENTE EL PATRIARCADO?

La respuesta a esta pregunta ya se fue perfilando: Cotidianamente desde que nacemos se reciben estímulos legitimadores para desarrollar actitudes pro-machistas, clásica expresión del patriarcado. Esta es una de las facetas principales de nuestra adecuación personal a la cultura funcional a la dominación: la Cultura Represora.

Althusser [ii] desarrolla el concepto de los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE) como instituciones de la sociedad donde se produce la homogenización de los individuos a la subjetividad normativa, asociada tradicionalmente al patriarcado, siendo así funcional a la dominación requerida por el macrosistema social. Esto se debe a que la lógica interna del funcionamiento de estas instituciones (y por ende las conductas y comunicaciones emprendidas en su interior) se encuentran adecuadas a las categorías ordenadoras de realidad que al sistema capitalista le interesa reproducir .

Algunos AIE como para tener en cuenta son: familia, escuela, diversas agencias del estado, etc.

En estos lugares, es donde se espera que uno se comporte dócilmente dentro del modo ya estipulado por lo instituido. La diversidad, que es vista como “desviación”, es detectada y aún sancionada. Son lugares donde el individuo es observado de forma continua y puede ser interpelado cada vez que es necesario, en pos de su “adecuación” social. Por ejemplo, en las escuelas cuando un niño o niña no cumple con los roles asignados esperados para su género, los padres serán advertidos por las autoridades y en algún caso el niño o niña será atendido en el gabinete psicológico.

Los AIE o las principales instituciones sociales, son las garantes de la reproducción del sistema social, que se pretende conservar inalterado. Las desviaciones personales dentro de las instituciones, el alejamiento radical de algunos, con respecto a la inercia normativa de la cultura represora, son consideradas un peligro por el campo del poder, ya que contienen un potencial de disidencia que se intenta anular. .[iii] Así observamos cotidianamente un sólido maridaje entre el sostenimiento de la dominación capitalista y la vigencia del “sentido común” auto-alienante de las vivencias y deseos personales

Y SIN EMBARGO SE MUEVE

La cuestión no se acaba con lo anterior. El patriarcado, como el capitalismo no es un sistema abstracto y estático, sino que varía reaccionando a las diferentes fuerzas contrahegemónicas que le hacen frente. Así, como el capitalismo no es igual ni en tiempo ni en espacio: es distinto por ejemplo el neoliberalismo del estado de bienestar, el patriarcado no es el patriarcado de principio del siglo XX y a su vez, se expresa de forma diferente en la actualidad según cada sociedad. Por ejemplo, hay países como en Holanda que penalizan la homofobia con prisión, países en los que no hay leyes que hagan referencia a la homosexualidad y países que sancionan a los homosexuales con prisión y en algunos casos no ser heterosexual implica hasta la pena de muerte como en el caso de Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico.

Los imperativos machistas son interiorizados por el varón, a través de sus pares. Son otros hombres los que constantemente evalúan el grado de virilidad de cada varón. Los medios de comunicación mediante la hiper- atomización de identidades a las cuales apelar para vender, retroalimentan los estereotipos machistas (El caso de AXE es impecable).

Pero esto es un indicio de algo más complejo: el poder ya no funciona exclusivamente desde la prohibición (Si bien dentro de las normativas siempre hay comportamientos impugnados) sino desde el deseo.

Las relaciones de género actuales parecen una parodia de la liberación sexual de los 60-70. de un sexo escondido que prometía la liberación de los cuerpos, estamos ante un sexo represor que no prohíbe sino que dicta el “COMO SE DEBE TENER SEXO”. Como dijo un poeta “lo que fue hermoso será horrible después”. Los que no acaten las formas correctas o estén en desacuerdo, pueden ser tildados de cobardes, puritanos, reprimidos o “asexuados macanudos”.

No sólo las formas sexuales sino los comportamientos de género están administrados, también por el patriarcado piola, bonachón, vivo, amigo, desenfadado y hasta con una linda cara de mujer. Pero a no confundirse detrás de la bien estilizada máscara (hecha con Wellapon) de libertad se esconde el lagarto fascista, rector de comportamientos, preparado para poner todos los deseos detrás de una vidriera de shopping. Deseos que se ajustan a cada particularidad, si usted es heterosexual entonces puede disponer de revistas, series, juegos etc. que responden a la heterosexualidad, pero, si usted encara una “nueva sexualidad” como por ejemplo la homosexual, también dispone de productos que apelan a esa elección.

LA FIESTA REPRESIVA (EN BUSCA DEL HOMBRE NUEVO)

Sin embargo esta tendencia de “vengan todos a la fiesta”, choca brutalmente con la parte del patovica que te deja afuera. Así tenemos una travesti que es una estrella del espectáculo mientras la comunidad travesti lucha por sacar a sus miembros de la pobreza y la marginación. Tenemos un homosexual respetado por leer revistas en un programa de televisión pero la discriminación sigue a flor de piel (una piel clandestina y golpeada) y por supuesto y como olvidarse de ella: la mujer moderna, ya liberada de sus obligaciones, independiente y segura pero atrapada en una red esquizofrénica que la sobreexplota y la somete, según sea su posición social, a violaciones, tráfico de mujeres (actualmente los negocios “ilegales” que más dinero generan son primero las armas, luego las drogas y en tercer lugar la trata de mujeres dejando en evidencia la concepción de mercancía que se tiene de las mujeres en la sociedad patriarcal), violencia doméstica, y violencia simbólica (del tipo el amor es una guerra, por eso te quiero, TE QUIERO MATAR).

Por supuesto que de este circo perverso los varones no escapan. El rol masculino va cambiando en su forma aunque socialmente se sigue construyendo un modelo represor Ya no hay sólo tipos en musculosa que le dicen a las mujeres qué tienen que hacer .Ahora también hay hombres modernos, frescos, agradables, metro sexuales, tecno sexuales...

Pero debajo de esta frescura moderna, pocas cosas han cambiado y todavía algo huele mal en Macholandia. La violencia hacia la mujer no ha disminuido, la crisis laboral vomita cuerpos masculinos desesperados, quebrados, tristes. Ante el avance de algunos movimientos feministas o de las ideas feministas muchos se atrincheran (al igual que muchas mujeres) en la estúpida y conformista “guerra de los sexos”. Guerra que perversamente se lleva a la cama para transformar el jardín de las delicias en un cementerio de histeria.

Muchos hombres son movidos por los oscuros hilos del miedo. La inseguridad del macho lleva a la violencia y muchos afirman que la forma de solucionarlo es: no hacerse cargo del problema o volver a una masculinidad original.

ACORDES FINALES (IMPLICADOS)...

Desde los movimientos de izquierda o contra hegemónicos se suele decir: ¿Qué tengo que ver yo con las cuestiones de género?

Como varones que se pretenden libertarios no podemos eludir esta pregunta. Una respuesta sería: Desde la necesidad de ser un hombre nuevo es necesario (como lo dijera Guevara) ser sensible a cualquier injusticia que se presente. ¿acaso las relaciones de poder que se ciernen sobre los cuerpos no son inmorales e injustas? Podemos apelar a una hermosa frase: Ninguno de nosotros será libre mientras otros sigan teniendo cadenas.

Pero también hay otra pregunta: ¿por qué deberíamos jurarle lealtad a un sistema que nos premia por dominar?. Un sistema que cuando entra en crisis nos destruye el amor propio, nos impulsa a la violencia, al alcoholismo y hasta al suicidio (piénsese en la cantidad de varones que se suicidaron en la crisis del 2001 o durante el auge neo liberal de los noventa, después de perder sus trabajos) ¿vale tanto la virilidad? ¿ es revolucionaria esta virilidad?

Nosotros pensamos que no. No podemos seguir avergonzados por no tener la virilidad opresora, por no ser hombres hegemónicos. La valentía y el heroísmo no son propiedad de los varones, debemos dejar de lado el heroísmo machista del YO MACHO FUERTE, INTELIGENTE Y COMPETITIVO para ir por caminos más difíciles pero más valientes. En este sentido la valentía de los oprimidos por el patriarcado es un buen modelo desde “Mujer no se nace. Mujer se llega a ser” hasta las salidas orgullosas del closet y la gesta del nombre propio.

No se trata de LEVANTAR MINITAS CON UN DULCE CUENTO FEMINISTA. Sino de cuestionarnos que tipo de varones somos, de dejar de tener miedo, de abandonar la trinchera de la guerra de los sexos, y luchar como hombres nuevos y junto a todxs los demás contra todas las injusticias de un mundo que amenaza con condenarnos al invierno eterno.

Puede ser verdad que el hombre feminista sea una espada sin filo (no corta, no hace sangrar), pero dicha secreta espada (un falo lesbiano?) puede preservar y cambiar la vida.

NO HAY HOMBRE NUEVO DENTRO DEL PATRIARCADO

VAGABUNDOS DE LOS ESPEJOS UNÍOS




(x)Tina Modotti Fotográfa, acrtriz y militante comunista nacida en Italia. Vivió en México y fue amiga, compañera y amante de grandes artistas e intelectuales revolucinarios de la época como Frida Kalho, Diego Rivera y Julio Antonio Mella. Esta fotografía pertenece a una serie llamada “Manos trabajando”. Con esta foto en particular se dice que intentó demostrar con una destacable calidad fotográfica, que el trabajo doméstico es trabajo. También se cree que buscó provocar una reflexión en torno a las causas que llevan a que las mujeres pobres lavan la ropa de los ricos además de la su familia y la propia.

[i] Eduardo Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940) es un periodista y escritor uruguayo, una de las personalidades más destacadas de la literatura iberoamericana. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: “Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”. Se clasifica como un periodista que estudia la globalización y sus efectos negativos.

[ii] Louis Althusser (19 de octubre, 1918 - 23 de octubre, 1990), filósofo marxista. Nació en Birmandréis, Argelia y estudió en la Escuela Normal Superior de París, donde más tarde se convirtió en profesor de filosofía. Durante su juventud se sintió fuertemente identificado con el cristianismo. Fue uno de los principales referentes académicos del Partido Comunista Francés (en cuyo interior se involucró en agrias disputas teóricas que desembocarían en su famosa “autocrítica”), y su pensamiento puede ser considerado como una respuesta a múltiples interpretaciones del marxismo, entre ellas empirismo y el humanismo. Es habitualmente encasillado como un marxista estructuralista, aunque su relación con las otras variantes del estructuralismo francés es bastante compleja.

[iii] Este enfoque también se fundamenta en los análisis de Foucault sobre los dispositivos de poder y el accionar institucional frente a los “anormales”. También puede citarse al Deleuze de “Posdata a las Sociedades de Control”. Este apartado podría haberse escrito enteramente desde esos autores, ya que ambos describen mecanismos de legitimación de los núcleos de poder hegemónico. Estas tres versiones teóricas pueden a su vez cotejarse con la de Gramsci acerca de los mecanismos de creación de hegemonía.